Apresúrate lentamente

| MIGUEL RODRÍGUEZ BUGARÍN |

OPINIÓN

28 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA LÍNEA de Alta Velocidad que ya une Madrid con Lérida y que, en el futuro, llegará hasta Barcelona, es uno de los proyectos ferroviarios más importantes que se están construyendo actualmente en el mundo. Por esta línea circularán los primeros trenes que en servicio comercial alcanzarán velocidades máximas de 350 km/h. No lo harán sobre una línea japonesa, francesa o alemana, sino sobre una española. Para conseguirlo, es preciso disponer de una nueva tecnología, tanto en la infraestructura como en el material móvil. Y para que ya nada separe nuestra red ferroviaria del resto de Europa, hasta la señalización, siguiendo el innovador estándar ERTMS, permitirá que los trenes puedan pasar de España a Francia sin ningún problema. Son tantos los elementos nuevos, innovadores, que deben diseñarse para esta línea que no debe sorprender que la aplicación o puesta a punto de algunos sistemas se demore. Incluso puede que, en las pruebas, algún elemento falle antes de su entrada en servicio comercial. Son situaciones habituales en la puesta en práctica de cualquier innovación tecnológica. Y este retraso tampoco debe considerarse tan elevado. Si las obras se iniciaron en diciembre de 1995, llevamos 3 meses de demora en 84 meses de trabajos (menos de un 5% de retraso). Es evidente que los plazos políticos son más cortos que los técnicos. Un proyecto tan innovador como éste tiene en sus plazos la incertidumbre derivada de aceptar nuevos retos. Desafíos que no se vencen sólo con presupuestos más elevados, sino que requieren pruebas, estudio de los resultados, verificaciones y, por lo tanto, tiempo. Dicen que el emperador Augusto solía exhortar a sus servidores diciéndoles «apresúrate lentamente», ya que cuando se procede apresuradamente, lejos de evitar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos. Tal vez sea ésta la mejor guía que pueda tener en estos momentos la actuación del ministro de Fomento. Que los cualificados ingenieros del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias, de Renfe y del Ministerio se apresuren lentamente en la resolución de los retos pendientes del AVE Madrid-Barcelona. Y que esta experiencia se aplique, sin prisas pero sin pausas, en las nuevas líneas de alta velocidad a construir en Galicia.