Pena de muerte

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

30 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

TODO EL MUNDO conoce, aunque -vaya usted a saber por qué- estos estudios nunca se publican, que en los estados federales USA donde rige la pena de muerte desde hace décadas, el porcentaje de delitos a los que se asigna no desciende respecto de aquellos otros en que tal atrocidad está proscrita. Luego, si tal pena carece de eficacia disuasoria del crimen, ¿a santo de qué se sigue manteniendo con tanta tenacidad?. La respuesta sería un misterio si no fuese conocida tanta histórica tradición morbosa y tan alta estima de la venganza colectiva. Rechazamos a Turquía en la UE porque tiene instaurada la pena de muerte y, sin embargo, nos echamos complacientemente en los brazos de EE. UU., que la aplica con cuidada delectación. En el fondo, bastante hipocresía y siempre el viejo «ojo por ojo» y, al final, como dijo el sabio, todos tuertos. ¿Saben ustedes cuál era el modelo del rifle que utilizó el asesino en serie de Washington?. Cosas del destino: era un Bush-master . Pues eso.