ERNESTO S.POMBO MUY AGUDO
13 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Las autoridades comunitarias creen que el pescado se cría en las cocinas de los restaurantes. Creen que la merluza rebozada se produce en la sartén poco antes de que les sea llevada a la mesa. Y así pasa lo que pasa. Que desconocen que una parte importante de los ciudadanos tienen la pesca, no como deporte ni diversión, sino como único medio de vida. Pontevedra es la zona de Europa con una mayor dependencia pesquera. Así lo confirma un estudio de la Unión Europea que establece en 17.000 los ocupados que dependen de esta actividad. Lo que la UE no ha estudiado todavía es el impacto que el plan para reconvertir la flota que faenaba en Marruecos va a tener en Galicia, Andalucía y Portugal, donde el 75 por ciento de los barcos serán desguazados. Lo han estudiado los pescadores, sus familias, los armadores, los partidos políticos, los sindicatos, los eurodiputados que abroncaron al director de Pesca, y hasta Teófila Martínez, presidenta del PP de Andalucía, que por eso ha pedido a los suyos que insistan en la negociación y que no la cierren con los 32.000 millones de pesetas previstos para la reconversión. Nuevamente las autoridades españolas han fracasado en Europa. Lo hacen habitualmente. Tampoco los socialistas pueden presumir. Aunque siempre nos queda la esperanza de que sea la última vez, su escasa habilidad negociadora nos lleva de fracaso en fracaso. Y no son conscientes de ello. Por eso Piqué espera que la reestructuración de la flota de Marruecos «sea lo menos traumática posible» y Loyola de Palacio aguarda que la cantidad se vea incrementada en unas pesetas más. Porque es más fácil financiar el desguace que buscar nuevos caladeros. La política vive una época de mediocridad. Vivimos una etapa de políticos grises. De malos negociadores. De malos gestores. Y, las continuas agresiones y el paulatino desmantelamiento del sector pesquero gallego nos lo demuestra cada día. Los armadores y pescadores de O Morrazo, A Guarda y Ribeira, tienen que convencerse de que ni nuestras autoridades ni las europeas son capaces de solventar sus problemas. Por apatía, por desconocimiento, o por ineptitud. Pero son incapaces. Y eso les obliga a buscar soluciones para su propia flota. Sin rendirse. Prescindiendo de quienes dicen representarlos. Demostrándoles que no sirven para defender ni sus intereses, ni los de Galicia. Porque lo que para ellos es sólo una cuestión gastronómica, para los pescadores y armadores es de supervivencia.