¿ADIÓS A CHIAPAS?

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE VÁZQUEZ

26 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Con una diligencia encomiable y que, sobre todo, traduce mucho encuentro político, el Senado mexicano aprobó el dictamen sobre reconocimiento de la especificidad, los derechos y la autonomía de los pueblos indios: ni un voto en contra, lo que augura una rápida aprobación en la Cámara baja en cuanto llegue allí el texto. Los grandes partidos obtuvieron un consenso tan rápido que es legítimo preguntarse retrospectivamente por qué suscitó un debate tan apasionado y políticamente tan áspero (en el PRI y el PAN, el PRD, la izquierda tradicional siempre apoyó las reivindicaciones indígenas desde el levantamiento de Chiapas). La explicación remite a la insólita crisis en su conjunto: era más de forma y de fuero que de fondo. Así lo vio, con perspicacia, el presidente Fox, quien, trabajándose a los suyos entre bastidores, consiguió primero que el PAN aceptara la entrada en el sacrosanto recinto parlamentario de los encapuchados jefes del ejército neo-zapatista después de haberse casi unido cordialmente a la larga marcha del subcomandante Marcos desde la selva Lacandona a México capital. Lo que ha hecho no es menor: es un retoque a la Constitución en un país tan nacionalista que hace descansar su expresión vital cotidiana sobre un concepto impreciso, pero vivo y vigente, una especie de mexicanidad que, para decirlo pronto, no pasaba por recuperar la existencia, la conciencia y el papel social de unos diez millones de indios (de hecho una parte mucho más elevada de la población tiene sangre indígena, pero no es formalmente parte de una comunidad india). ¿Es un triunfo del subcomandante Marcos? Es seguro que sí, porque, en un momento dado -y no necesariamente el día de la insurrección-, el uno de enero de 1994 Marcos indigenizó a fondo su acción y la convirtió de una reivindicación político-social clásica (los excluidos se rebelan) en una petición más moral, el reconocimiento de una especificidad india con derecho a la diferencia y a que tal diferencia alcance rango constitucional. Una causa con buena prensa... ¿Se queda sin tarea Marcos? Es dudosa su evaporación con el convencional «misión cumplida» porque el protagonista de este notable episodio de la vida mexicana tiene algo más que vocación por su trabajo y cualidades para seguir haciéndolo.