Miguel Ángel Fernández Ordóñez, un supervisor bajo la lupa

El ex gobernador del Banco de España vuelve a estar en primer plano a raíz de la polémica sentencia del caso Bankia y del auto de la Audiencia Nacional sobre la fusión de las extintas cajas gallegas


Anda estos días revuelto el patio de las fusiones bancarias. De las que ya están sobre la mesa, de las que se desempolvan, de las que se avecinan... y de las pasadas. En los mentideros financieros no se habla de otra cosa. ¿Quién anda en conversaciones con quién?, ¿Qué falló en lo nuestro? o ¿Quién tuvo la culpa de aquel desastre? Son algunas de las preguntas sobre las que giran la tertulias. Y hay varios nombres en el candelero. De los que están... y de los que ya se fueron. Y, entre ellos, uno que destaca. El de Miguel Fernández Ordóñez (Madrid, 1945), como prefiere llamarse ahora, y antaño MAFO, gobernador del Banco de España durante la última gran crisis financiera, que acabó con el país a los pies de los caballos.

Recientes acontecimientos en el plano judicial lo han colocado de nuevo en el disparadero. Primero, la polémica sentencia del caso Bankia; y apenas unos días después, un auto de la Audiencia Nacional, a cuenta de una de las operaciones inmobiliarias supuestamente irregulares protagonizadas por Caixanova. La primera solo habla de inocentes, no de culpables. Pero es precisamente la absolución de los gestores del banco público por el fiasco de la salida a Bolsa lo que extiende una pátina de sospechas sobre la labor de los supervisores. Y MAFO lo era. Bankia se gestó «impulsada por las autoridades económicas y financieras», recuerda el histórico fallo, en el que los magistrados inciden también en que estos organismos ejercieron una «fuerte presión» para conseguirlo. Y no solo eso, también recalca que la decisión de salir a Bolsa fue «enteramente contemplada» por el Banco de España; y que el folleto de la operación contenía «amplia y certera» información financiera.

En el caso del auto que traslada el caso de Marina Atlantic a la Audiencia Provincial de Pontevedra, los magistrados de la Audiencia Nacional sostienen que fue la «situación económica y financiera» heredada de Caixa Galicia la que precipitó el rescate de NCG. « Caixanova nunca habría sido intervenida si no se hubiera visto obligada a fusionarse con Caixa Galicia, dando lugar a NovaCaixaGalicia (NCG)», reza el documento. Todo un revés con la mano abierta para MAFO, impulsor de ese matrimonio, que acabó como acabó.

No lo ve así el exgobernador. Que sigue defendiendo que hizo lo que tenía que hacer, y que su gestión de la crisis bancaria a los mandos del supervisor fue la correcta. Que la culpa la tuvo la maldita crisis, que todo lo arrolló. Pero lo admita o no, lo cierto es que su mandato dejó muchas sombras y, a buen seguro, alguna que otra espinita clavada en el currículo del exgobernador. Como la de no haber conseguido ser ministro de Economía. Tres veces secretario de Estado (de Economía y Comercio, con Felipe González; y de Hacienda, con Zapatero), pero nunca ministro. O superministro, como su hermano mayor, Francisco Fernández Ordóñez, fallecido en 1992, que lo fue con Suárez, Calvo Sotelo y González. O como su cuñada, Cristina Alberdi, hermana de su mujer, la catedrática Inés Alberdi, una de las sociólogas más reputadas de España.

Nieto de un botones que llegó a tener su propio hotel, MAFO es el menor de ocho hermanos nacidos en el seno de una familia burguesa del barrio de Salamanca. Ávido lector -con el desembarco de Amazon en España le vino Dios a ver-, estudió en El Pilar, el colegio de las élites madrileñas y como muchos de los que por allí han pasado llegó alto. Muy alto. Y, también como a muchos de ellos, la crisis le royó las alas.

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