El negocio del fútbol gana terreno a las grandes ligas estadounidenses

Las cifras de los cinco principales campeonatos europeos ya miran de tú a tú a las de la NFL o la NBA. El proyecto de Superliga amenaza la hegemonía económica del deporte americano


Redacción / La Voz

El fútbol estrecha el marcaje a las grandes ligas americanas. Cada vez hay menos distancia entre el dinero que mueven la NBA, la NFL o la Major League de béisbol con respecto a las cinco grandes ligas europeas. Los movimientos para fundar una gran competición europea de equipos no son más que uno de los caminos que se están explorando en esta evolución hacia convertir el fútbol en el gran entretenimiento global y un negocio todavía mayor de lo que ya es. Lo anormal, insisten los expertos, es la situación actual, en la que la última Super Bowl produjo alrededor de 7.000 millones de euros con una audiencia de 150 millones de personas en todo el mundo, mientras el deporte rey y su Champions League generan únicamente 1.500 millones de euros contando con más de 1.600 millones de aficionados. Pero los márgenes se estrechan y el tiempo corre a favor de un fútbol que no encuentra su techo.

Históricamente el deporte estadounidense se ha tomado como modelo de negocio para el resto de deportes. Su grado de concentración, mucho mayor que el del fútbol, donde todo está muy disperso entre diferentes países y campeonatos, le ha permitido generar desde hace décadas unos ingresos altísimos, amparados también por un acierto en la gestión, el márketing y la comercialización de sus productos muy superior al del fútbol europeo. La NBA cerró la última temporada con un récord de ingresos por patrocinios (1.210 millones de dólares, es decir, 1.083 millones de euros), lo que supone un 8 % más que la campaña anterior. Sin embargo, como en el resto de parámetros económicos, la NFL de fútbol americano supera a cualquier otra competición en el planeta. Solo en materia publicitaria, cerró acuerdos por valor de 1.390 millones de dólares (1.244 millones de euros) en el 2019.

La «modesta» champions

Mientras tanto, a este lado del Atlántico continúa el viejo debate entre competiciones nacionales o una gran liga europea. Por ahora, las cifras de la Champions League resultan mucho más modestas. El torneo de fútbol más prestigioso y codiciado percibió en el curso 2017-18 hasta 431,7 millones de euros por los ingresos por patrocinio, solo algo más de la tercera parte de aquellas con las que se quiere comparar. A día de hoy, los datos reflejan que el gran negocio de los clubes sigue situado en el mercado nacional. La suma de los ingresos domésticos de todas las ligas nacionales europeas ya supera los 7.000 millones de euros, mientras los de la UEFA se quedan en 2.000. Es evidente que el origen de los recursos de los clubes sigue amarrado a las competiciones locales, pese a que resultan cada vez más insistentes las noticias sobre la fundación de una gran Superliga europea al estilo de la Euroliga de baloncesto, cuya fuerza y potencial ya es capaz de marcar calendarios incluso por encima de los partidos de selecciones.

Por más que los ingresos globales del fútbol crezcan de forma imparable, un estudio más al detalle permite contemplar que el dinero no está llegando a todos. Las cinco grandes ligas (Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia) y, dentro de estas, los equipos más importantes, se están llevando cada vez un trozo más grande de la tarta, mientras los campeonatos más pequeños siguen estancados en cifras de la pasada década. «En las ligas estadounidenses hay muchos equipos más o menos parejos. Aquí solo los grandes grandes están teniendo altos incrementos de facturación. Si hubiera una gran liga europea, un club como el Ajax, por número de aficionados, una ciudad como Ámsterdam y su potencial, probablemente dispondría de un volumen de ingresos mucho mayor al que tiene, pero ahora mismo su mercado es muy pequeño. Les pasa también a otros como el Goteborg, el Steaua, o el Benfica», señala Luis Carlos Sánchez, profesor de Economía en la Universidad de Oviedo y también del Máster de Gestión Empresarial del Deporte de la Universidade de Vigo.

Sin embargo, son precisamente estos grandes clubes, pero encadenados a ligas menores, los que tienen en la mano la puesta en marcha de una Superliga potente, que estaría abocada al fracaso sin un reparto lo más equitativo posible entre todos los participantes. Sin estos grandes equipos de ligas menores, el Madrid, la Juve, el Barça o el Liverpool verían crecer a corto plazo sus ingresos y palmarés, pero con el tiempo estarían matando la gallina de los huevos de oro, pues únicamente un grupo cada vez más selecto de equipos manejarían posibilidades reales de ganar títulos o ser atractivos para el espectador. La realidad es que hoy en día al Eibar, considerado por muchos como un modelo de gestión deportiva y económica, le resulta mucho más fácil vender sus partidos en Estados Unidos como integrante de la Liga española que al Ajax, todo un campeón europeo, disputando la Liga holandesa.

Según los últimos datos, la audiencia global de la Liga española es de unos 2.600 millones de espectadores en 180 países y, pese a la desventaja respecto a la Premier League en áreas como Asia, en LaLiga creen que aún disponen de margen de crecimiento. Su espejo es la NBA. «Invirtió antes que nadie en estar en todo el mundo. Ahora, son capaces de jugar partidos en cualquier lugar. Ese es el camino», explicaba hace unos meses el director general de LaLiga, Javier Gómez. La apertura de oficinas comerciales en China, India, EE. UU., Sudáfrica o India; la estrategia digital, con un mayor peso de las redes sociales, o el acuerdo con Facebook para emitir los partidos en Asia se convierten en los ejes de su crecimiento. No obstante, la Premier es, con mucho, la competición de fútbol más popular del mundo, con una audiencia potencial de 4.700 millones de personas en 185 países. «Sin embargo, el mercado doméstico sigue lastrando a las grandes ligas europeas y ninguna por sí sola es capaz de hacer frente al poderío de las grandes ligas estadounidenses. Además, resulta complejo que un mercado tan reducido como el de la Premier pueda mirarlas de tú a tú, por mucho que vendan sus derechos de televisión al extranjero, o por muchos tailandeses que se pongan las camisetas de sus equipos», señala Luis Carlos Sánchez, para quien es solo una cuestión de tiempo que las cifras de negocio del fútbol acaben alcanzando a las grandes ligas estadounidenses.

«No se puede entender que en un mercado común, en el que puedes usar tu contrato de teléfono móvil por igual en España, en Francia o en Italia, la Juve no pueda competir en la Liga española, si así lo quisiera. Pero en primer lugar hay que vencer unas barreras mentales tremendas, como las que había cuando se aprobó la Ley Bosman y se echaban las manos a la cabeza porque el Madrid podía jugar con once extranjeros. Pues sí, ha sucedido y nadie ha dejado de ser hincha del Madrid por eso. Es una lucha de poder y competencias, pero sobre todo una cuestión de tiempo, y creo que el camino no es resistirse al cambio, sino amoldarse a algo imparable», insiste.

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