El talento gallego no es capaz de echar raíces


Redacción / La Voz

Titulados muy preparados, con ambición, creativos y acostumbrados a aplicar imaginación a su talento dada la escasez de recursos en que se mueven. Este bien podría ser el perfil del trabajador o trabajadora más deseado por cualquier gran empresa gallega. Y, sin embargo, es precisamente este tipo de profesionales el que acaba encontrando lo que busca más fuera que dentro de la comunidad gallega.

Se habla de ellos en porcentajes y estadísticas, con relativa frecuencia, pero rara vez se les pone rostro. Es el talento fugado, gallegos formados aquí, pero cuya carrera laboral se desarrolla fuera de la región o en el extranjero.

«Visto desde fuera parece que es fácil salir y encontrar lo que buscas, pero hay mucho sacrificio detrás», afirma el coruñés Alfredo Ouro (1974), creador de Time Out Group, la guía de ocio de mayor difusión en el mundo, que opera en 107 ciudades de 39 países, y que dirigió desde San Francisco y Londres; y actual vicepresidente de Demiun Startups, una incubadora de negocios en Internet. «Tenía ganas de volver y aportar. Buscaba compañías que me interesaban y no encontraba. Entonces apareció Demium, me interesó la sana ambición y la capacidad de escala que tiene. Me pareció precioso y me ilusionó», cuenta desde su sede en Londres.

Ouro asegura que no es la nómina lo que más le atrapa de un proyecto de trabajo. «Es razonable cobrar, pero lo importante, lo fundamental, es que haya una visión de retorno, de crear valor, y un equipo de trabajo comprometido. Yo siempre trato de mirar el largo plazo, el ¿todo esto para qué? Y si la respuesta es satisfactoria para mí, me lanzo. Por eso entré en Demium, para hacer lo que yo quería hacer, capitalizar mi experiencia ayudando a otros».

Ahora, Alfredo Ouro, desde su puesto de trabajo en Londres, además de aportar su talento, tiene como misión el saber detectarlo y reconocerlo, para impulsarlo. ¿Y cómo lo consigue? «Hay un factor intuitivo, pero lo que valoro es el compromiso absoluto y la determinación. La edad es un parámetro mal confundido. De los 35 a los 40 años es cuando la gente se empieza a comprometer porque ya sabe lo que quiere», explica.

El vicepresidente de Demium no cierra la puerta a su vuelta a Galicia, pero desdramatiza la vida en la diáspora. «No es malo que el talento se mueva. La gente que ha viajado tanto, pongo por ejemplo con Inditex, retornan y aportan. Lo he visto en A Coruña, en los locales que montan, en la nueva visión de negocio que emprenden», afima.

Tatiana Regueira (Arteixo, 1986) se licenció en Arquitectura en el año 2012. «He llegado a ofrecerme para trabajar de becaria, pero ni gratis me llamaban», recuerda.

En el 2013 se fue al Reino Unido y lo hizo sin trabajo. Su primer destino: Birmingham. «Tras el brexit se empezó a respirar incertidumbre y decidí buscar alternativas», detalla. Envió varias solicitudes, y llegó la oportunidad de Auckland (Nueva Zelanda), en donde trabaja como arquitecta técnica en WSP Opus, una de las primeras firmas del país. «Quería probar cómo es trabajar para una empresa multinacional y multidisciplinar, donde espero poder formarme mejor como técnica y trabajar con otras disciplinas», explica.

¿Qué condiciones tendrían que darse para que aceptara volver a trabajar a España? La cosa no está fácil. «Pues, básicamente, que el contrato y empleo cumpla unos requisitos que pueden sonar muy exigentes, pero al final es lo que nos dice el sentido común y la lógica. Un empleador que valore al trabajador, que ofrezca un contrato que te dé la oportunidad de crecer, remuneración justa y concilie con la vida personal y familiar», afirma la arquitecta. «He notado tanto en Reino Unido como en Nueva Zelanda la tendencia a la flexibilidad horaria y la opción de trabajar desde casa. La propia empresa te lo vende como un plus en el contrato», cuenta. Y detalla su experiencia con ejemplos: «Un día tengo una cita médica; por contrato tengo derecho a pedir horas de trabajo, pero prefiero no molestar al jefe y arreglar yo mi horario, siempre y cuando haga mis 40 horas a la semana. Así, no tengo retrasos de entregas ni sobrecargo a mis compañeros cuando estoy ausente».

Salario emocional

Otro ejemplo: «Compañeros con hijos que están enfermos y no pueden ir al colegio, trabajan desde casa y asunto resuelto. Es algo cien por cien positivo para ambas partes. Esto no lo veo en España», asegura.

Por todo esto, la vuelta a Galicia no aparece en los planes inmediatos de Tatiana. «El sacrificio que he hecho de salir de mi casa, lejos de mi familia me ha ayudado a ver que sí se puede tener una sociedad mejor y más productiva en términos laborales. Si no hubiese salido de mi entorno, seguiría aceptando lo que hay. Ahora no estoy dispuesta a aceptar cualquier cosa, al menos mientras pueda evitarlo. De ahí, tal vez, que a las empresas españolas les cueste captar y retener talento, pues un gran numero de jóvenes nos hemos visto forzados a salir de nuestra casa y ahora que ya conocemos otra realidad y la hemos compartido con los nuestros, cuesta volver atrás», reflexiona la arquitecta.

«Para un empresario digital, la idea es importante, pero la clave del éxito está en la ejecución y el mercado al que se dirige. Hay que saber evolucionar por el camino adecuado», explica Rubén Ferreiro (1977), un santiagués criado en Vigo, consejero delegado de Viko (holding matriz de Elogia), un grupo de empresas especializadas en márketing para comercio electrónico, con 120 empleados en Barcelona, Madrid, Vigo, México, Miami y Londres.

«Es triste que haya fuga de cerebros porque muchos profesionales formados en Galicia y en España podríamos contribuir a generar riqueza aquí; es normal que salga gente, pero que haya una fuga masiva de talento me parece frustrante», lamenta.

Ferreiro impulsa ahora Loop Institute,un laboratorio de entrenamiento (training lab) desarrollado por un grupo de profesionales del márketing. «El propósito de esta institución es reunir a los mejores coaches de la industria del márketing digital para entrenar a los nuevos talentos que quieran prepararse y estar al día con las tendencias de dicho sector», explica. «La edad no importa porque la clave está en unir cerebros a empresas con ganas de cambiar el mundo», concluye.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

El talento gallego no es capaz de echar raíces