La UE abre el paraguas para protegerse del caos financiero del «brexit»

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / LA VOZ

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ANDY RAIN

España queda fuera de la batalla por atraer a los grandes bancos y fondos de inversión de la «City»

06 ene 2019 . Actualizado a las 05:13 h.

Una disección en vida. Es lo que la UE pretendió infligir al Reino Unido tras anunciar que abandonaría el club. La palabra brexit no solo desató el pánico en el sector financiero, también hizo la boca agua a algunos gobiernos que, como el alemán, no tardaron ni tres semanas en anunciar su intención de desgarrar el cuerpo financiero de la City londinense y atraer alguno de sus miembros a Fráncfort, la plaza germana. No fue el único. Muchos otros se sumaron al festín, alentados por los mensajes de Bruselas, pensando que podrían conseguir una parte del pastel. A las puertas de que expire el plazo para que los británicos abandonen la UE (29 de marzo del 2019), el éxodo de entidades bancarias, aseguradoras y fondos de inversión hacia el Viejo Continente continúa. Y la razón no es otra que la incertidumbre y la necesidad de abrigo.

Bruselas y Londres no han sido capaces de blindar al sector ante el tsunami de pérdidas que podría sufrir si el divorcio se cierra sin acuerdo. Más allá de reubicar agencias y atraer negocios, lo cierto es que la estabilidad del sistema financiero europeo sigue en el aire. A pesar de las llamadas de las autoridades a elaborar planes de contingencia y a no posponer decisiones, como el traslado de oficinas y personal, las entidades financieras no se han preparado. «El progreso en los preparativos es inadecuado», reconoció la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en el mes de junio, al tiempo que lanzaba reproches a sus máximos responsables. Ante la inacción deliberada de las compañías, la Comisión Europea tuvo que echar mano en los últimos meses de parches legislativos para evitar que el brexit arrastre a la economía europea por el precipicio.

¿Qué problemas afronta el sector financiero?

Pasaporte comunitario. Las compañías con sede en el Reino Unido que suministren servicios bancarios, de pago, seguros, inversión así como la emisión de dinero virtual, perderán sus licencias para operar en la UE a partir del 30 de marzo del 2019. Esa es la razón por la que algunos gigantes han empezado a trasladar parte de su plantilla al otro lado del Canal de la Mancha. Solo si convierten sus sucursales en filiales sometidas a las normativas y supervisión de la UE podrán continuar con su actividad. Además, Bruselas rechaza abrir la mano con un régimen de «equivalencias», o reconocimiento mutuo, hasta que el Reino Unido se comprometa a aplicar un marco legal y unas reglas de supervisión igual de ambiciosas que la UE. Hasta entonces, las puertas seguirán cerradas.