¿Es viable en Galicia la utopía sueca?

? Académicos y expertos en el mercado laboral ven casi imposible reducir la jornada laboral a seis horas ? El peso en la economía gallega de sectores de baja cualificación, uno de los factores clave


Redacción / La Voz

Trabajar menos y producir más. El sueño de empresario y empleado. Una simbiosis cuasi idílica que Suecia ha explorado en el último año a través de una experiencia piloto en distintas compañías y servicios públicos: reducir la jornada laboral a seis horas diarias. El resultado, mejora de la productividad y el clima laboral y caída notable del absentismo. La pregunta, en consecuencia, es obvia. ¿Por qué otros países no importan el modelo? Surge también la cuestión de la proximidad: ¿Es viable una medida de ese calado en Galicia?

El diagnóstico de los académicos y expertos en el mercado laboral es unánime: a día de hoy no parece posible que un territorio como el gallego pueda afrontar un giro de ese calado. Melchor Fernández, profesor del Departamento de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidade de Santiago, sostiene que el gran peso en la economía española y gallega de sectores de baja productividad como los servicios personales o el turismo impedirían afrontar una reducción de la jornada laboral. «En estos sectores es muy difícil explotar la productividad del trabajador; hemos apostado casi por el low cost y aunque vamos cambiando, todavía lo hacemos lentamente. No es lo mismo que en Suecia -matiza-, donde esta medida se ha implantado en áreas con alto valor añadido».

Fernández matiza en todo caso que el sambenito de la baja productividad de los trabajadores españoles guarda relación en muchos casos con esa apuesta por sectores de baja cualificación, y con el hecho de que los medios técnicos a disposición del empleado son poco relevantes o avanzados. «La baja productividad no es del trabajador, sino del capital a su disposición». Y cita en contraste el caso de la automoción, donde los índices de eficiencia de las factorías españolas son iguales o mejores que los de las alemanas, habida cuenta de que disponen de medios similares.

En una línea similar se expresa María del Carmen Sánchez Sellero, profesora de Economía Aplicada de la Universidade de A Coruña, quien cree que reducir en dos horas la jornada laboral podría resultar a priori «atractivo» para el empleado, pero sin embargo esconder algunos peligros. «Si al trabajador se le va a exigir la misma tarea pero en menos tiempo puede ser motivo de estrés. Hay trabajos en cadena para los que la empresa tiene calculado cuánto tiempo necesita el empleado para completar el proceso de manufactura. En estos casos, reducir tiempo implica normalmente reducir producción», detalla.

Algún matiz aporta Jaime Cabeza, catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidade de Vigo, quien cree que este tipo de medida podría ser de aplicación incluso en sectores poco cualificados. «¿Por que non estimular aos empregados de hostelería cun mecanismo deste tipo?». Cabeza reconoce que una reducción de jornada en España no podría materializarse de forma imperativa porque la legislación no lo faculta, pero sí identifica empresas que, como en Suecia, podrían estimular a su plantilla por esta vía. «Non é doado -precisa-, mais tampouco imposible. Probablemente puideran xurdir empresas en Galicia interesadas nestas fórmulas. É dende logo unha medida interesante para favorecer a igualdade, a conciliación laboral e familiar e tamén por suposto a produtividade».

Cadena de producción en la fabrica PSA Peugeot Citroen de Vigo | Oscar Vázquez

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