Quince concellos aportan dos tercios de la recaudación por IRPF en Galicia

Aunque A Coruña es el municipio en el que más se ingresa, la cuota más alta del tributo la pagan los vecinos de Oleiros, con 9.500 euros de media por persona, seis veces más que en Toques

Renta media en Galicia Renta media en Galicia

Suman menos de la mitad de la población de la comunidad (un 45 % en concreto), pero aportan dos tercios de la recaudación en concepto de impuesto de la renta. La estadística de los declarantes del IRPF por municipios, que la Agencia Tributaria ha publicado este mes por primera vez, revela que quince ayuntamientos aportan el grueso de los ingresos tributarios en Galicia. Son, además de las siete ciudades, Oleiros (que se sitúa incluso por encima de Ferrol), Culleredo, Ames, Narón, Vilagarcía, Cambre, Teo y Arteixo. Entre todos ingresan 2.243 millones de euros al erario por IRPF, un 64 % de los 3.500 millones que se recaudaron en el 2014 en los 288 concellos con más de mil habitantes, que son de los que aporta datos el fisco.

Pese a que la recaudación, en volumen, se concentra en los grandes polos de población de la comunidad (las siete urbes y sus áreas metropolitanas), esto no quiere decir que sean estos concellos los que soportan una mayor presión fiscal. De hecho, si se atiende al peso de la carga tributaria, el mapa cambiaría sensiblemente. Oleiros, el municipio con la renta más elevada de la comunidad (34.698 euros brutos al año), es también donde se paga la mayor factura en concepto de IRPF, con una media de 9.524 euros al año, más del doble de la media de la comunidad, que se situaba ese ejercicio en los 4.264. Le siguen Nigrán (6.038), Bergondo y As Pontes (ambos por encima de los 5.800 euros) y habría que llegar al quinto lugar para encontrar la primera ciudad en el ránking. Es A Coruña, cuyos vecinos abonan una media de 5.707 euros al año por el impuesto de la renta, entre retenciones en la nómina mensual y la declaración anual.

Los ayuntamientos con más renta, y aquellos en los que se paga más por IRPF, comparten un denominador común: suelen ser núcleos urbanos muy poblados y, en lo económico, hay dos perfiles. Por un lado, el de los concellos dormitorio, como Oleiros, donde reside un buen puñado de los grandes empresarios y directivos de la comunidad (que en su inmensa mayoría desarrollan su actividad profesional fuera del municipio), con otros de marcado carácter industrial, como As Pontes, donde existe una empresa que actúa como tractora de la economía local y donde los salarios y las pensiones se sitúan sensiblemente por encima de la media de la comunidad, lo que explica que la factura fiscal de sus residentes sea también mayor.

Los de menos renta

La otra cara de la moneda sería Toques, el municipio gallego cuyos habitantes pagan menos por IRPF al año: 1.605 euros, una sexta parte que los de Oleiros. Aunque claro, la renta en el municipio es de apenas 11.497 euros, tres veces menos que en el ayuntamiento con los vecinos más adinerados. De hecho, Toques se sitúa, junto con el concello lucense de Cervantes (donde los ingresos son aún inferiores, con una media de 11.061 euros), entre los diez ayuntamientos con las rentas más bajas de toda España, un ránking en el que aparecen rodeados de localidades andaluzas y extremeñas.

La estadística publicada por la Agencia Tributaria no solo ofrece datos de la renta o de la cuota media que se paga en cada municipio, sino que también desglosa los datos de ingresos, deducciones y sobre la situación familiar de los contribuyentes de cada ayuntamiento.

En el conjunto de Galicia, la renta media en el 2014 ascendió a 21.394 euros brutos. Los declarantes del impuesto ingresaron en ese año 22.160 millones en concepto de rentas del trabajo (salarios y otras retribuciones por su actividad profesional) y 1.294 por actividades económicas, a los que hay que sumar 1.840 millones más por rentas del capital mobiliario y de bienes inmuebles no afectos a actividades económicas.

Mes a mes, los gallegos adelantan al fisco más de 3.061 millones en concepto de retenciones en sus nóminas y otros pagos a cuenta por los rendimientos del trabajo, mientras que otros 650 millones se detraen de los arrendamientos, las actividades económicas o los rendimientos de las inversiones.

De hecho, esos pagos adelantados (3.711 millones) son superiores a la recaudación total por IRPF en la comunidad (3.506), ya que en el momento de hacer la declaración anual Hacienda devuelve a los contribuyentes 216 millones más de lo que recauda entre quienes les sale a pagar.

¿Por qué esa diferencia? Pues porque, a la hora de hacer la declaración entran en juego reducciones y desgravaciones que rebajan la factura fiscal. Entre los beneficios fiscales más extendidos está la deducción por inversión en vivienda habitual (la de la hipoteca), que aunque ya desaparecida para los nuevos compradores en el 2014 supuso un descuento de 143,4 millones de euros en las casi 230.000 declaraciones gallegas (ya sean individuales o conjuntas) cuyos titulares aún tienen derecho a aplicarse esta rebaja, a razón de 623 euros de media por declaración.

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