Ya hay más pensionistas que trabajadores

Más de la mitad de los concellos gallegos presentan ya ese desequilibrio y la provincia de Lugo está a punto de convertirse en la segunda de España, tras la de Ourense, con registro negativo

Ya hay más pensionistas que trabajadores La provincia de Lugo está a punto de convertirse en la segunda de España, tras Ourense, con registro negativo. Como ejemplo, Monforte. En la segunda localidad más habitada de la provincia hay ya tantos pensionistas como personas trabajando

redacción / la voz

La provincia de Lugo está a un paso de convertirse en la segunda de España en la que el número de pensionistas supera al de trabajadores. El excedente de afiliados apenas supera los 1.500 en una gráfica en la que las curvas están condenadas a cruzarse. Seguiría así el camino de Ourense, donde el drama demográfico deja datos muy preocupantes. Solo una de sus doce comarcas, la de la capital, suma más cotizantes. Apenas una docena de sus 92 concellos retienen el saldo positivo. Los veinticuatro con peor registro de Galicia son ourensanos. En once de ellos, el número de pensionistas es ya más del doble que el de trabajadores: Avión, Beariz, Calvos de Randín, Quintela de Leirado y O Bolo encabezan la lista.

Aunque la provincia lucense resiste algo mejor, su deriva es similar. De sus 68 municipios, ya en 46 el número de pensionistas supera al de afiliados a la Seguridad Social. Y, entre los que están próximos a sumarse al registro negativo, concellos como Monforte, el segundo en población, dónde el superávit de empleados ronda el medio millar. «O problema xa non é só que non marchen os poucos que temos, e que terán que vir outros, ou moitas zonas quedarán despoboadas e nos empobreceremos todos», lamenta su regidor, José Tomé (PSOE). «Sen unha mínima base industrial nin siquera os que nacen aquí poden quedarse a traballar», prosigue. La hostelería y el funcionariado son el principal cobijo salarial en el municipio.

En el club Victoria, del municipio monfortino, conviven asociados más de seiscientos pensionistas. La inmensa mayoría, retornados tras la jubilación. Carmen López baraja las cartas en una mesa. Ella volvió de un largo periplo por Venezuela y Vigo. «Aquí as empresas que había, leváronas». Y comienza con el ferrocarril, la fábrica de butano, la cementera... Una retahíla de puestos de trabajo que se han evaporado.

«Aquí xa non queda nada»

Julio retornó de Bruselas cuarenta años después. Allí se quedó su hijo porque «aquí xa non queda nada». Amalia se fue con 16 años a Suiza. «Teño comigo a un fillo de 22 anos e traballa só media xornada. Que futuro lle espera Alfredo y Antonio regresaron tras toda una vida en Cataluña. «Os que gastamos aquí somos os xubilados, compramos vivenda cando volvemos e traemos os cartos gañados fóra. En Monforte sempre emigramos, se non de que viviríamos? Estariamos coméndonos os uns aos outros».

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El declive demográfico, sumado a la prolongación de la esperanza de vida y a las dificultades laborales, han puesto en jaque a Galicia. Más de la mitad de sus municipios, 167, presenta ya saldo negativo. Lo que supone el 53 % de sus ayuntamientos. En la provincia de A Coruña, en casi un tercio de concellos reinan los pensionistas. Carnota es el que presenta el peor baremo. En Pontevedra son catorce.

Galicia necesita 20.000 jóvenes más entre 25 y 34 años para revertir la situación Resulta llamativo, contemplando el mapa, el efecto de atracción de población en torno al trazado de la AP-9, respecto al declive de otras comarcas. «É un paso máis cara unha situación insostible social e economicamente. Non serve que máis de trescentos concellos compitan por atraer habitantes, esa non é a solución. As políticas migratorias deben planificarse dun xeito ordenado», apunta Carlos Ferrás Sexto, profesor de Geografía Humana de la Universidade da Coruña, que considera el demográfico el problema más grave a los que enfrenta Galicia.

Un diagnóstico con el que coincide Patricio Sánchez, subdirector del Foro Económico de Galicia. «Que Lugo se sume a Ourense hace evidente el estado de alarma. Hay que atraer ya a gente en edad de trabajar. Incluso, desde el Foro, y tras un estudio pormenorizado, hemos cifrado ya las necesidades en 20.000 personas más de entre 25 y 34 años».

Que vuelvan los jóvenes

El retorno de los jóvenes desplazados por motivos laborales sería para Sánchez la medida prioritaria: «Parte de esas necesidades se cubrirían recuperando a aquellos gallegos que forzosamente han tenido que emigrar. Tienen familiares aquí, tienen arraigo y sería más sencillo localizarlos a través de programas concretos. La mayoría se han orientado a otras comunidades españolas y a países europeos. La emigración de los jóvenes actuales no va más allá como ocurría en otras épocas. Y por ahí se debería empezar».

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La atracción de estos miles de jóvenes no trataría solo de revertir la brecha entre afiliados y pensionistas, buscaría impulsar también la natalidad. «Hai que cambiar o foco das políticas natalistas, de probado fracaso, e centrarse nas de crianza e conciliación. Así actuaron noutros países europeos que presentaban problemas demográficos similares e xa están vendo resultados», analiza Ferrás Sexto.

Desde el Foro Económico apuntan en la misma dirección: «Tienen que convencerse nuestros gestores de que es imprescindible la clara discriminación positiva de las familias que tienen hijos o no resolveremos el problema».

El eje atlántico se salva

Si nos detenemos en los municipios que mejor saldo presentan nos basta, con la paradójica excepción del municipio ourensano de Barbadás, con centrar el foco en el área metropolitana de Santiago, A Coruña y Vigo. En Ames, por ejemplo, hay tres trabajadores por cada pensionista. En el área metropolitana compostelana destacan también los registros de Oroso y Teo. En la coruñesa, los concellos que mejor comportamiento presentan son los de Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros. Del área de Vigo, Salceda, O Porriño y Gondomar.

Si ponemos la lupa en las urbes, el saldo más favorable lo mantienen Santiago y Pontevedra, y el peor Ourense y Ferrol.

«Ás veces axúdame o fillo»

santiago garrido
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Mercedes Cotelo Pazos vive en As Brañas da Viña, en el municipio coruñés de A Laracha. Tiene 84 años, es pensionista, cobra «uns 500 euros», pero sigue trabajando en el campo, donde tiene una leira de tres ferrados en la que cultiva maíz. En febrero, aún tiene en pie las medas de octubre. Solo le ayuda la hermana. Viuda, convive con su hijo, que trabaja fuera. Entre los dos van saliendo adelante. Gana poco, gasta poco. «Pago os mínimos da luz, do teléfono e da auga». Teléfono móvil no tiene. La mayor parte se va en comida, sobre 200 euros, tal vez un poco más o un poco menos. Siempre hay gastos imprevistos, y otros que trata de evitar: «Un tractor cheo de esterco para a leira custa 80 euros, e antes 70. Todo sobe. Por iso teño unhas ovellas, para que o fagan elas e así aforrar», explica. En el día a día se va ayudando mutuamente con su hijo: «Ás veces axúdolle eu, e ás veces el a min». Pese a su avanzada edad y a lo mucho que trabaja, su salud es buena. «Xa hai máis de dous anos que non vou ao médico», por eso el gasto en medicamentos es nulo.

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