Con la quenlla a 0,30 euros y sin poder vender marraxo, los espaderos se hunden

Hay toneladas de escualo bloqueadas en cámaras a causa de Transición Ecológica


redacción / la voz

La vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribeira, no ha acabado de salir de un charco con la industria del mar en Galicia para meterse en otro, también con la pesca gallega. A su ministerio achacan las cuatro principales organizaciones de palangreros de superficie en Galicia (A Guarda, Burela-Celeiro, Marín y Vigo) el bloqueo administrativo que mantiene toneladas y toneladas de marrajo dientudo almacenadas en frigoríficos sin poder ser comercializadas porque no reciben el certificado que se exige desde noviembre pasado, cuando el marraxo fue incluido en el apéndice 2 de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). De modo «totalmente unilateral, y en contra de los criterios de Pesca», Transición Ecológica decidió restringir la comercialización de esta especie, al otorgar el documento con carácter general pero para un número limitado de toneladas, tope que ya se ha superado.

Así, la flota espadera comprueba que de poco han valido sus esfuerzos para demostrar la sostenibilidad de la pesquería, para certificarse, o poner en marcha un FIP (plan de mejora de la pesquería) a nivel mundial. Ni siquiera el pastizal que se han dejado empresas y asociaciones en llevar observadores físicos o electrónicos a bordo y facilitar datos del esfuerzo pesquero. Ahora se encuentra con que no puede vender el producto, tampoco puede devolverlo al mar -eso sí que sería un «atentado medioambiental»- y que otros países están acaparando el mercado internacional que los barcos gallegos no pueden abastecer.

Pérdida de mercado

Porque la pesquería no está cerrada y los demás países están pescando y vendiendo. No pasa lo que en España, que por una «incompetencia administrativa» se está abocando a muchas empresas al cierre. Y, de paso, abriendo mercado a «flotas que paradójicamente no pescaban habitualmente esta especie» y mucho menos «han implantado las medidas de gestión que sí se había autoimpuesto la flota española». Y si Transición Ecológica es la que debe desbloquear la situación, las asociaciones también claman contra la inacción de Pesca, al permitir que el departamento de Ribera tome las riendas de una gestión pesquera que no le compete.

La solución «pasa por documentar todo lo que está ya capturado» para dar una salida comercial al marraxo alijado, y luego «tomar decisiones urgentes sobre la pesquería», por lo que se solicitan a la Administración que «actúe y ofrezca soluciones urgentes a este grave problema creado por ella misma». Pero no parece que Transición Ecológica acabe de ver el apremio en el asunto, toda vez que ha fijado para el 15 de octubre la reunión urgente que el sector solicitó en julio.

La quenlla, en mínimos

La situación es realmente apremiante. Ese bloqueo está cerrando una entrada de ingresos en un momento en el que la crisis económica derivada del covid está ahogando a estas empresa. Tanto, que las cuatro agrupaciones de palangreros de superficie han lanzado un SOS conjunto. Los precios de la quenlla (tintorera) han caído a mínimos históricos. En agosto se vendió por debajo de los 30 céntimos el kilo. Comparando los precios con los de hace un año, las diferencias son de más del 52 %. Tampoco la cotización del pez espada da para salvar los muebles. En este caso, la bajada es del 17 % en un año. Así las cosas, «los ingresos medios han caído más de un 30 %». Los armadores son unánimes: «A cualquier cuenta de explotación, si le metes un hachazo del 30 %, en pocos meses se descapitaliza la empresa y la situación se vuelve insostenible», apuntan en un comunicado.

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