El portavoz de Pesca de la Comisión Europea no descarta hacer caso de los informes científicos y prohibir las capturas de una especie en crisis esencial para Galicia
07 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La sardina gallega y su vecina portuguesa podrían correr la misma suerte que la cigala del golfo de Vizcaya: una veda permanente para recuperar el stock. Lo confirmó ayer el portavoz de Pesca de la Comisión Europea, Enrico Brivio, quien no descarta esta posibilidad en vista del mal estado de la pesquería debido a la sobreexplotación y la contaminación que ha afectado a la especie. «Bruselas no prohíbe pescar sardinas, advierte a los países partiendo de recomendaciones científicas independientes», justificó el italiano. Y esas recomendaciones a las que apunta el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) tienen un objetivo claro: cuota cero. «Queremos estar seguros de que los pescadores pueden seguir trabajando [..] Pero solo es posible si el stock se gestiona de forma sostenible», explica Brivio.
Y para los expertos científicos, los planes presentados por los países ibéricos no son para nada fiables. En el mejor de los casos y aplicando vedas anuales, la biomasa de sardinas tardaría 15 años en recuperarse. En el peor, desaparecería de las aguas. Si prosperan los planes de Bruselas, las familias gallegas se podrían quedar sin una de las delicias más tradicionales de San Juan y sin el plato estrella de las comilonas estivales. Bruselas no es ajena a la cultura gastronómica de Galicia y el país luso. «Queremos que la gente en España, Portugal y el resto de Europa puedan seguir disfrutando de este manjar [...] También estamos teniendo en cuenta el impacto socieconómico de cualquier decisión que se adopte», tratan de calmar los portavoces de la institución, que está siguiendo de cerca las negociaciones de España y Portugal para fijar un plan de recuperación para la sardina.
Mediciones cuestionadas
El sector se echa las manos a la cabeza y arremete, como en otras ocasiones, contra los métodos de medición de los científicos. La flota del cerco insiste en que no se puede decir que el stock está casi desaparecido si siguen cayendo ejemplares en las redes. Bruselas desmiente a los pescadores gallegos: «Los informes nos alertan del posible agotamiento de las reservas de sardina en los mares», apunta Brivio.
La guerra continúa en los despachos, donde se dirimirá el resultado. El Ministerio de Pesca español está presionando para evitar una veda permanente que ponga contra las cuerdas a los cerqueros gallegos.
La contienda podría alargarse hasta diciembre, cuando los ministros de Pesca de la UE deberán acordar el reparto de cuotas para el año que viene. El propio comisario de Pesca, Karmenu Vella, está tomando parte en el conflicto para analizar las recomendaciones de ICES y las demandas del sector que insiste en la abundancia de la especia en ciertas zonas. Sin ir más lejos, Portugal anunció capturas de más de 1.700 toneladas en el pasado mes de mayo, unas cifras que superaron las del 2015 y empujaron hacia abajo los precios en lonja. Sin embargo, al otro lado del Miño parece que el plan de gestión del 2014 no está dando los resultados esperados.
Galicia tuvo que cerrar de forma precautoria la pesquería a mediados de septiembre para los segmentos de flota del cerco y del xeito. La flota consiguió su reapertura reduciendo el cupo semanal de 6.000 toneladas a 1.000. Sorprendentemente la cuota de consumió en diez días y desde entonces se echó el cierre definitivo.