Un año con menos toxina, de momento

Bateeiros y depuradores destacan que se han producido menos cierres de polígonos de mejillón que otros ejercicios, aunque la estabilidad parece tener los días contados

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redacción / la voz

Tras varios años de inestabilidad, debido a los cierres constantes de polígonos de bateas de mejillón por la presencia de toxinas lipofílicas, llegó un 2017 más tranquilo para el sector bateeiro, que desde la primavera encadena varios meses seguidos de trabajo casi ininterrumpido en buena parte de las rías. «El mejillón está bien, se trabaja más a gusto, con más continuidad», resume Francisco Padín, presidente de la cooperativa Amegrove, que suma 327 bateas. Subraya que «es un año bueno, más tranquilo en cuanto a cierres», pero va con pies de plomo sobre lo que pueda suceder de aquí a fin de año. Porque la toxina aparece casi de un día para otro. Y queda por delante la campaña de recolección para exportar a Italia y, sobre todo, quedan las Navidades.

Ignacio Lorenzo, expresidente de la organización Opmega y ahora un socio más de esta cooperativa, corrobora que este 2017 se trata de un «año bueno, con pocos episodios de toxina, de hecho no recuerdo una época tan estable». Esta tregua de la marea roja permite al sector trabajar mejor y con cierto desahogo. Pero Lorenzo también advierte de que el panorama puede cambiar en cualquier momento. Se avecina un cambio de estación, recuerda, que suele coincidir con la llega de las biotoxinas.

Quizá tanto Lorenzo como Padín tengan razón en ser tan prudentes y en cierto modo pesimistas sobre la duración de este período de tranquilidad en las rías gallegas. Porque puede tener los días contados. De hecho, en los últimos días se han producido varias resoluciones de cierre de polígonos en las rías de Pontevedra y Muros-Noia. Llegaron de forma salpicada, pero quizá preocupante. Hasta la semana pasada permanecían abiertos la mayor parte de los polígonos, salvo dos en Bueu, en la ría de Pontevedra, que cerraron los días 7 y 11. Pero la semana pasada llegaron las malas noticias sobre la presencia de biotoxinas a dos más de Portonovo y a un tercero de Bueu. De este modo, en la ría de Pontevedra están vetados a la extracción de mejillones, de momento, cinco polígonos; tres más permanecen abiertos. Hasta el lunes, el problema estaba centrado en esa ría. Pero ese día llegaron órdenes de cierre a dos polígonos en Muros-Noia.

En total, del medio centenar de instalaciones, hay siete en las que, de momento, no se puede extraer mejillón por la presencia en exceso de toxinas lipofílicas. El sector espera que la marea roja no avance más y no paralice la campaña en marcha.

Francisco Fariña, presidente de la asociación de empresarios depuradores de moluscos, destaca que este año es «atípico», que están trabajando mejor que los anteriores y con mayor variedad de productos procedentes de distintas zonas. Subraya, además, que la época de verano está ganando fuerza frente a las Navidades debido a un incremento de la demanda interna de mariscos en Galicia.

La marea roja es un fenómeno natural que se produce por las microalgas presentes en el fitoplancton marino, que forma parte del alimento de los moluscos, y que bajo condiciones ambientales favorables se multiplican. En la propagación de la toxina lipofílica influyen muchos aspectos como los vientos, las corrientes o la temperatura de agua.

Un mes certificando mejillón

La denominación de origen protegida (DOP) Mexillón de Galicia inició hace un mes el proceso de certificación en puerto de bivalvo fresco. Desde entonces ha expedido el sello de calidad para 766,7 toneladas de producto. Según los datos aportados por el consello regulador de la DOP, hay ya 65 empresas incluidas en esta certificación de Mexillón de Galicia. Siete de ellas se incorporaron a lo largo de este 2017.

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