La Xunta exige a la UE mayor control del origen de las conservas filipinas

Admite que las ventajas arancelarias pueden hundir la industria gallega


Santiago / La Voz

El Parlamento gallego encendió ayer las luces largas para debatir sobre la política comercial europea y, más concretamente, sobre las ventajas arancelarias concedidas a Filipinas para exportar sus conservas de pescado al mercado comunitario, aun cuando sobre el país asiático pende la tarjeta amarilla por el origen ilegal de parte del pescado procesado. Sobre este aspecto alertó ayer la conselleira de Mar, Rosa Quintana, que insistió en demandar de la Unión Europea que extreme los controles sobre el origen de los productos pesqueros filipinos que penetran en Europa en unas condiciones que pueden acabar hundiendo a la industria conservera gallega.

El portavoz de pesca del PP, José Manuel Balseiro, fue el encargado de preguntarle a la conselleira por este asunto, dejando clara la discrepancia que mantiene su formación por el hecho de que a Filipinas se le concediera el tratamiento arancelario especial cuando está señalado a nivel internacional por vulnerar la normativa sobre pesca ilícita.

No obstante, Rosa Quintana dijo que la Xunta no está en contra de que en la UE entren importaciones de terceros países con un tratamiento preferente, aunque insistió en la necesidad de que todos «compitan en condicións iguais», y Filipinas, como el resto de los países, deberán cumplir los mimos estándares normativos en materia sociolaboral, en el capítulo ambiental y también en el ámbito higiénico-sanitario.

Por esa misma razón recordó que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ya le trasladó hace un mes al eurocomisario maltés Karmenu Vella, responsable de Pesca y Asuntos Marítimos, la petición para mantener una «coherencia» entre todas las políticas aplicadas por la Unión. Y es que Feijoo no solo solicitó a Bruselas, según relató Rosa Quintana, que se haga un «seguimento estreito das importacións no mercado da UE dos produtos da pesca orixinarios de Filipinas», al objeto de que se pongan en marcha mecanismos preventivos en casos de que se produzca una desestabilización del mercado comunitario, sino que también demandó una mayor «vixilancia e control» de los acuerdos arancelarios suscritos con Filipinas. Sobre todo, en lo referente a los convenios internacionales en materia laboral.

Porque la amenaza para la industria procesadora gallega está ahí. Lo explicó la propia conselleira con cifras. El coste laboral de un empleado del sector conservero gallego es de 2.000 euros mensuales. Es decir, ocho veces más elevado que el del país asiático que mejor retribuye a sus trabajadores, Tailandia, con un promedio de 250 euros al mes, y hasta 33 veces más que el Vietnam, donde el salario medio es de 60 euros mensuales.

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