Una de las peores consecuencias que tiene la época estival es el aumento del número de accidentes. La bonanza del tiempo y el aumento de los desplazamientos en carretera, especialmente los de corta distancia, disparan el número de accidentes y como consecuencia el número de lesiones medulares.
En nuestra comunidad autónoma cada verano reaparece un tipo de lesión medular que por sus características y fácil prevención merece especial atención, así como ser conocida sobre todo por los jóvenes: la lesión medular por zambullida.
Tirarse de cabeza al agua es una actividad de alto riesgo. Es necesario conocer la técnica correcta y tener la certeza absoluta de que existe suficiente profundidad para zambullirse, de ahí la máxima al tirarse al agua de que «la primera vez, primero los pies». Sin la adecuada precaución una actividad lúdica del verano puede convertirse en un tetraplejia para el resto de los días.
Gracias a campañas de prevención bien orquestadas por movimientos asociativos de minusválidos y por los medios de comunicación hemos logrado que Galicia esté en unas cifras históricamente mínimas en cuanto a tetraplejias por zambullida. No existe lesión medular pequeña para el paciente que la sufre ni para su familia, así como tampoco para su entorno ni para la sociedad ya que son muchas las consecuencias que tiene llegando, a veces, a ser devastadoras.
En lesión medular la palabra clave es la prevención. La mejor es la que no se produce. No existe un solo órgano o sistema en el ser humano por debajo de la lesión que no se vea afectado por una lesión medular. En Galicia el 80 % de las lesiones medulares son producidas por traumatismos, de los cuales aproximadamente la mitad son causados en accidentes de tráfico y el otro 50 % por caídas y precipitaciones en el medio rural, en las que se incluyen las lesiones medulares por zambullida, que son las más fáciles de prevenir. Con solo pensar que te puedes quedar tetrapléjico por lanzarte de cabeza al agua ya has dado el primer paso para la prevención; el segundo sería comprobar que existe suficiente profundidad de agua. Los padres debemos de enseñar, mentalizar y recordar a nuestro hijos que tirarse de cabeza al agua es una actividad de riesgo y «que la primera vez, primero los pies».
¿Y una vez ocurrido el accidente qué debemos de hacer ? En caso de intuir que se ha producido una lesión medular por zambullida lo primero es evitar que el paciente se ahogue en el agua e inmediatamente hacer lo que haríamos ante cualquier otro tipo de accidente: avisar al 061. La adecuada valoración por parte de expertos, la estabilización del paciente, su inmovilización y su traslado precoz a la Unidad de Lesionados Medulares son elementos clave para evitar daños medulares secundarios que agraven el problema. Esto es una tarea que el servicio de urgencias y emergencias sanitarias realiza magnifica y modélicamente en tiempo y forma en nuestra comunidad autónoma.
Antonio Rodríguez Sotillo. Jefe de la Unidad de Lesionados Medulares del CHUAC. Profesor Asociado Departamento de Medicina de la Universidade da Coruña