La matrona de España por los suelos

jose maría lugilde suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO

ARCHIVO JOSÉ MARÍA LUGILDE

Su desmonte de la Praza de Avilés fue «una chapuza» y su «desaparición», un esperpento

10 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El conjunto escultórico de Lugo más famoso para los vecinos es la Fuente de los Leones. Quizás no por su valor histórico, ya que hablamos de un monumento de 152 años, sino por su carácter social y por los diferentes avatares que le han acompañado a lo largo de las décadas. Ahora vuelve a la actualidad al celebrarse esta semana un juicio por la reclamación de Fundiciones Pardo al Concello de los 28.000 euros que costó la réplica instalada en la Praza de Avilés. Del transcurso de la vista oral salieron varias dudas: ¿Dónde está la matrona original de la fuente? ¿Formó parte del lote vendido en el concurso de acreedores? ¿Acabó desguazada? ¿La cogió alguien para su finca particular? ¿Se la llevó un magnate ruso? No, al final, tras cuatro días sin noticias, apareció en el mismo lugar donde se depositó hace seis años cuando se desmontó de la Praza de Avilés, en las naves de Fundiciones Pardo.

El alma mater de la fuente que hoy podemos ver en la Praza de Avilés fue José María Lugilde. El siguiente relato define cómo fue el largo proceso y el enfado que siente el autor por los últimos acontecimientos:

resurge un proyecto

Los primeros contactos. En 1990, en una exposición mía en el Banco de Crédito e Inversiones nació la idea de la recuperación de la Fuente de los Leones, que realicé a través de unas fotos antiguas. Conseguí unas 5.000 firmas que presenté al Concello, adjuntando unos bocetos míos, memorias, propuestas, etcétera, pero ni caso.

Un buen día, me encontré con Jaime Castiñeira y le expuse mi idea, así como la realización de un proyecto. Me dijo que le gustaba y, en calidad de secretario del Colegio de Aparejadores, se la presentaría al presidente, José María López Vega, a quien le gustó el proyecto y destacó que era viable. Nos pusimos a trabajar conjuntamente en la elaboración de planos, investigación histórica y presupuesto. La ubicación que proponíamos era la Praza de Irmáns Pedrosa.

Llegué a hablar personalmente con la familia Varela Villamor para pedir el brocal de la fuente original, que lo tenían en una finca de la avenida da Coruña (donde hoy está el Gadis) y anteriormente estuvo en la parcela conocida como As Chanquiñas. Posteriormente, López Vega volvería a pedir el brocal.

Fueron nombrados dos magníficos aparejadores y yo elaboré el proyecto artístico. En 1992 estaba hecho con un presupuesto de 40 millones de pesetas. ¡Nunca se había hecho un proyecto tan preciso y documentado para la recuperación de la fuente! Con toda esta magnífica documentación y planificación, comenzó la batalla reivindicativa por la recuperación de la fuente. Pero ya no estaba solo, tenía a mis aliados y socios, un poder real enfrentado a otros poder, cual púgiles pesos pesados.

Presentamos el proyecto, siendo alcalde en 1992 Notario Vacas. Lo tomó en una reunión en el Concello con mucha ilusión, pero había que darle carácter oficial y presentarlo al pleno. Hubo oposición y el proyecto se vino abajo. Estábamos en el primer asalto. Se presentó después al gobierno de Joaquín García Díez, pero tampoco pudo ser. Recurrimos a los medios de comunicación y mucha gente se entusiasmó con la idea, así pues, nuestra ilusión seguía para adelante. Fueron pasando los años y no quería que esto se olvidara. Trataba de recordarlo al mundo y a los políticos, con artículos en prensa, entrevistas... Había gente que me animaba y otra que decía, «Uy, esto no lo verás hecho nunca».

nuevo siglo

La muerte de los negrillos. Con la entrada del siglo XXI, comenzó la enfermedad con los árboles tan frondosos de la Praza Maior: los negrillos se morían. Hubo que cortarlos. Poco después de hizo una remodelación en la parte baja de la plaza, donde estaban los cuatro leones, que a su vez se retiraron. Poco después, la prensa preguntó: «Dónde están los leones?».

En el 2001, siendo ya alcalde López Orozco y concejal de Obras, José Piñeiro, recuperan el interés por este conjunto de la fuente. Se vuelve a publicar en los medios informativos. Comienzan las reuniones. Los concejales del PP echan una mano. La chispa hace mover ese motor, llamado ilusión, con una migaja de autofinanciación para recuperar el proyecto. Entre el 2005 y el 2006 comenzaron las reuniones con Piñeiro, en las que intervino López Vega. Y después de 16 años comienza a hacerse realidad el sueño.

la nueva fuente

El desmontaje y el montaje. Entre abril y mayo del 2007 se inicia y termina el proyecto de recuperación de la Fuente de los Leones. El proceso de desmonte del pedestal de la Praza de Avilés fue una auténtica chapuza. Había cuatro porcelanas que se destrozaron, cuando se podían aprovechar para otros ornamentos. Y luego, literalmente arrancaron la matrona, operación que se tenía que haber hecho con sumo cuidado. Por ese motivo, la escultura apareció rota. Me dolió en el corazón todo este proceso chapucero. Al igual que me molestó la decisión final de hacer una réplica de la matrona de hierro y no en bronce, como debería ser. Los efectos negativos ya se hacen notar en la piedra con el óxido del hierro.

En cuanto a los leones, en la fundición se cogió la pieza mejor conservada y se hizo el molde. Los originales eran de hierro, pero las nuevas «fieras» se hicieron de bronce. Era necesaria la restauración de los originales con el fin de exponerlos en un recinto cerrado y evitar el desgaste de las inclemencias meteorológicas.

Se trajo el pedestal, que ya estaba construido en los talleres de Pedrouzo, y se pusieron las cuatro planchas de mármol blanco de Carrara. Las cinco figuras que lleva el conjunto (leones y matrona) se trajeron en un camión y dos potentes grúas de la fundición las colocaron. Terminaba así un sueño de más de quince años, al que dediqué cientos de horas de manera desinteresada y que tras múltiples atrancos me siento satisfecho.

el actual esperpento

Reparación urgente y exposición pública. Leo estos días que ha desaparecido la matrona y me entra una sensación de rabia, de indignación y de impotencia. Tras varios días sin saber de su paradero, apareció en la fundición. Espero y deseo que esta lección sirva, a quien corresponda, para tomar medidas para su restauración y posterior exposición pública.

La matrona es un símbolo en varios aspectos. Es una diosa que expresa la libertad, porque fue hecha en una época en la que los españoles no querían dictaduras. Pero su «tragedia» actual también simboliza los tiempos de crisis que vivimos y la falta de memoria y de cariño por nuestro pasado. Después de todo este panorama (casi surrealista), en donde el dinero y el poder priman por encima de las personas y los bienes culturales, me pregunto qué es la dignidad y qué futuro nos espera con determinada clase empresarial, política y religiosa.

crónica historia reciente de una escultura «maldita»