El Imperio Romano se derrumbó por su corrupción. Nadie se libró de los abusos del poder ejercido por los Césares. Lucus Augusti inicia otra de sus más acreditadas fiestas populares, porque solo los pueblos crean y destruyen sus propios mitos. De aquella época donde los esclavos eran mera mercancía sometida a los dictados del mercadeo de los poderosos, a esta globalización del capitalismo salvaje actual que nos devuelve a una nueva esclavitud: el paro y los despidos libres. Veinte siglos para nada, salvo para retornar al punto de partida. El estado del bienestar se tambalea y lleva camino de pasar a la historia. Los movimientos del 15 M no son ninguna coincidencia, y menos representan el totalitarismo que nos anuncia doña Esperanza. Otra cosa es que nuestros oportunistas políticos traten de capitalizar para sí las justísimas reivindicaciones que se les exigen. Cuidado, pues, porque las injusticias sociales engendran violencia. Como la propia corrupción. Por aquí seguimos siendo un claro muestrario de la misma. El último mal ejemplo estriba en la sentencia condenatoria del Supremo, refrendando la del TSXG, dándole la razón a la demanda de los vecinos de Conturiz sobre la ilegalidad de la ubicación de la nueva y flamante depuradora de Lugo a menos de los dos mil metros reglamentarios de un núcleo urbano. ¿Y quién les va a indemnizar ahora a esta gente? ¿Orozco o sus munícipes? Mientras nuestro reelegido regidor trata de formar su enésimo gobierno, lo único seguro es que nuestros bolsillos seguirán destinando los impuestos a indemnizar a los damnificados de todos sus desmanes, incluidos, por supuesto, los del propio arco municipal. Arde Lucus con los Garañones, Campeón, Carioca. depuradora, etc.Ardemos todos en este infierno del noroeste. Y no exagero, que conste. Diviértanse, eso, sí, que se lo merecen. Por ustedes.