El marroquí herido en Cospeito al caer desde una altura de ocho metros ha recuperado la consciencia y permanece ingresado en A Coruña, donde será operado de cabeza y cara
08 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Habla un poquito, conoce a todo el mundo, come ya un poquito de sopa, un poquito de pan, yogur...». El imán de la mezquita An-Nour, en A Milagrosa, Hicham Kabil, describió así ayer la lenta mejoría, pero mejoría al fin y al cabo, que está experimentando Kamal Dahmani, el joven marroquí que hace algo más de mes y medio sufrió un grave accidente en Feira do Monte (Cospeito), al caer desde una altura de unos ocho metros.
Hace unos diez días que Kamal abandonó el Hospital Xeral de Lugo, en cuya unidad de cuidados intensivos permaneció en estado crítico varias semanas, y fue trasladado al Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, el antiguo Juan Canalejo. «Ahora está en planta, ya no está en la uci, está consciente», destacó el guía espiritual.
La evolución de Kamal dependerá en gran medida de las dos operaciones quirúrgicas a las que será sometido en unos días. Una de cabeza y otra de cara, las partes del cuerpo que resultaron más afectadas a raíz de la brutal caída. «Los médicos dicen que hay que esperar. Lo van a operar dos veces y hay que ver cómo sale todo», detalló Kabil. Con todo, al parecer es muy probable que el Kamal sufra secuelas importantes.
En el hospital coruñés tampoco está solo. Finalmente, y gracias al apoyo de la comunidad musulmana lucense, sus padres pudieron viajar desde Marruecos para estar a su lado. El imán de la mezquita de A Milagrosa, a donde el joven se desplazaba todos los fines de semana, también lo acompaña casi de forma continua. El joven recibe además numerosas visitas de parientes, amigos y compatriotas.
Un hombre trabajador
Quienes conocen a Kamal Dahmani lo definen como un hombre trabajador, honesto y buena persona. Hace unos dos años que llegó a España para trabajar y ayudar en lo posible a sus padres. «Ya mayores y muy pobres», había explicado en su día el secretario de la asociación Integración, Driss Naji Khairane. Por ese motivo se había asentado en Cospeito, donde trabajaba en una panadería.
En su ciudad natal, Oujda, Kamal tenía novia. Esperaba poder casarse en poco tiempo para venir con ella a Lugo y seguir trabajando aquí. Unos sueños interrumpidos. Por el momento.