Admite que envió marisco como cortesía y para mantener «puertas abiertas» El senador insiste en que los destinos están reflejados en albaranes de Seur
06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l senador por el Partido Popular César Aja aseguró en declaraciones a Radio Voz que el asunto de las «atenciones protocolarias», como define él el caso que tramita el Supremo por el uso de una tarjeta municipal para la compra de marisco, tuvo más repercusión «de la que merece». El ex alcalde de Viveiro en su declaración ante el citado tribunal dio los nombres de las personas a las que había remitido marisco, pagado con fondos municipales. En la lista figuran el ex presidente del Gobierno José María Aznar; Rodrigo Rato, su entonces vicepresidente; los suegros de éste y la propia ex conselleira de Familia, Manuela López Besteiro, entre otros. El senador aseguró en la entrevista radiofónica que en todo momento actuó «con claridad y transparencia». También quiso aclarar que en un principio la querella se planteó «porque decían que el marisco era para mi consumo particular y ahora que quedó demostrado que era para atenciones protocolarias, se desvía la atención para decir que se pagó con una tarjeta de crédito». El ex alcalde de Viveiro insistió en que estaba facultado por el pleno desde el año 1990 para el uso de la tarjeta, que puntualizó no era una Visa Oro. Apuntó que los gastos de representación y protocolarios existen muchas fórmulas para realizar los pagos, pero dijo que él prefirió usar la tarjeta de crédito porque en ella quedaron reflejados todos los movimientos. Aja insistió en que en un pleno del año 2000 le solicitaron información sobre los gastos efectuados con la tarjeta de crédito. «Estaban reflejados todos -dijo- incluso pagos de estas facturas, por lo tanto, en ningún momento hubo ocultación, ni hubo nada anormal». Envíos justificados El ex alcalde apostilló que todo estaba «perfectamente claro» y que de los gastos eran conocedores la oposición, los órganos fiscalizadores del Ayuntamiento y los del Tribunal de Cuentas. César Aja destacó que tuvo suerte porque como los envíos fueron realizados a través de la empresa Seur, quedaron reflejados los destinos en los correspondientes albaranes. También aludió en varias ocasiones a que las atenciones protocolarias son algo «totalmente normal». «Ni política ni éticamente lo veo con actitud reprobable». El ex regidor insistió que los envíos de marisco fueron una «pequeña cortesía», que reconoció le habían costado a las arcas municipales 5.000 euros en cinco años y que servían «para tener las puertas abiertas». «No son -apuntó- cantidades exageradas». Respecto de los destinatarios apuntó que los envíos eran para «gente que se ha molestado, que ha suspendido sus vacaciones o las ha demorado para favorecer al pueblo con concesiones y cosas que hoy pueden valer más de 13.000 millones de pesetas». César Aja, como ya dijo en otras ocasiones, aseguró en Radio Voz que tenía la conciencia «total y absolutamente tranquila, no sólo en este caso, sino en todos -tiene más casos abiertos- porque siempre actué consultado con los servicios jurídicos del Ayuntamiento».