Unas seis mil personas agotaron el elixir en la queimada de Cervo

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

LUGO

PEPA LOSADA

Doce carros desfilaron en el tradicional Folión de Chantada ante millares de espectadores Vecinos de Meira y forasteros compatieron una menú tradicional en el día de la malla

22 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?as espectativas se vieron cumplidas. Una año más, y ya van veintiséis, a la queimada popular de Cervo no se le resiste el personal. En la edición de este año se vendieron 3.500 tazas y se consumieron los 2.500 litros de aguardiante que la Asociación Cultural Airiñosdo Xunco, colectivo que organiza el evento, tenía en acopio para preparar el mágico elixir. Y más que hubiera. Calcula la organización que entre seis y siete mil personas, acudieron el sábado a la cita más meiga del entorno y disfrutaron de la alegría que da al cuerpo la queimada y la música servida con generosidad en la Plaza do Souto. La escenificación que cada año complementa la fiesta fue menos erótica que en ediciones anteriores, pero más épica; los actores, ataviados con trajes de época, narraron la historia de un grupo de jóvenes que, al mando de un valiente guerrero y con ayuda del brujo, liberaron a su aldea del dominio de las meigas. El resto lo hizo la queimada. En el sur de la provincia, la animación festiva se concentró sobre todo en Chantada, donde el sábado por la noche se celebró una nueva edición del popular Folión de Carros de las fiestas patronales. En el desfile participaron doce carros del país sobre los cuales otros tantos grupos de personas representaton escenas propias de la vida rural tradicional. Por otra parte, en la plaza de la Compañía de Monforte, también el sábado por la noche, se utilizaron unos 1.200 litros de aguardiente en una gran queimada popular con la que la peña gastronómica O Tizón espera conseguir un récord Guinness. Unas tres mil personas asistieron a este festejo, que se celebra desde hace algunos años. Y sin queimada, pero con otros apoyos no menos contundentes -raciones con lacón, chorizo, cachola y queso, más pan, vino y uvas-, se animaron ayer los que asistieron a la celebración de la malla tradicional de Meira, que sirvió como broche final de las fiestas patronales de esta localidad. Se despacharon unas 400 raciones de comida, distribuidas entre vecinos y forasteros. En los trabajos de la malla participaron unas 30 personas.