Crónica | Los contertulios de La Voz hablan de los cien primeros días del Ejecutivo local En el debate organizado para analizar la marcha del consistorio de Sarria, los cinco participantes coincidieron en que el gobierno completará el mandato
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?sta semana se cumplieron los cien primeros días de gobierno de las corporaciones locales, y La Voz organizó en Sarria un debate con los contertulios habituales para estudiar la marcha de la vida municipal. Los cinco participantes coincidieron en una idea: el gobierno ya está estabilizado y durará los próximos cuatro años. Otra de las coincidencias fue el marcado carácter conflictivo de estos primeros tres meses. Saturnino Díaz lo definía con un título casi cinematográfico, Los cien días tumultuosos , y recomendaba a partir de ahora que los 17 concejales empiecen a gobernar y se dejen de tanta trifulca e intercambio de misivas acusatorias. A juicio de Jesús García Bernardo, no se concedieron los cien primeros días de cortesía porque el PSOE y el BNG montaron un constante cerco de algarabía alrededor del gobierno que les hizo perder parte de la razón que tenían en el inicio de sus protestas. A su entender, hubo poca acción de gobierno aunque mucha continuidad. También mucha intención de escuchar a todos los ciudadanos por parte de un gobierno que cuenta no sólo con el apoyo del PP, sino incluso con el sostén, dijo. Para García Bernardo, el pacto de gobierno fue legítimo, pero inmoral. No coincidió en ello Manuel Flores, que lo calificó como absolutamente legítimo y recordó además que se había producido un cambio de talante en el Concello, más positivo y de diálogo, sobre todo hacia otras administraciones. Ello repercutirá -dijo- en menos enfrentamientos y más inversiones. Sin embargo Miguel Ángel Fernández argumentó que el cambio de talante fue el del PP, que dejó de obstaculizar las gestiones para colaborar con el gobierno local, y recordó que el líder del PP hizo todo lo posible para que Sabela Caldas rompiese con su grupo y formase gobierno con Inga. Incluso insinuó que el 27 de mayo, dos días después de las elecciones, participó en una cena en Lugo con miembros del PP. Y en la actualidad -dijo- este partido mantiene un gobierno en la sombra, hasta el punto de que cuando se rompe una tubería los gobernantes y los «subgobernantes», acuden a inspeccionar la obra. El sindicalista Elías Somoza no se anduvo con remilgos y calificó el pacto como robo ilícito e inmoral, que ocurrió porque hay partidos que acogen a los tránsfugas. Y a continuación se preguntó quien gobierna realmente en Sarria, y «¿onde están eses avogados que ían transformar o metal en ouro? Que dean a cara. Non sei se son eses que cean no Malecón». Sin pararse en barras, Somoza siguió diciendo que Fernando Carlos Rodríguez es el alcalde que gobierna gracias a una sencilla operación que le garantiza el poder: unos 60 millones a repartir entre tres personas. (Se refería a los sueldos anuales que cobrarán García, Caldas y Valiña durante los cuatro años de gobierno que les esperan). Para Saturnino Díaz, este tipo de afirmaciones sólo demuestran un rencor personal de Somoza cuando -dijo- en realidad la culpa de todo la tuvo el PSOE, que no fue capaz de formar gobierno después de conseguir siete concejales. Culpó directamente a Claudio Garrido de no saber negociar y dijo que lo mejor que podía hacer era dimitir por ello. Además, recordó que Sabela Caldas merece respeto como persona, independientemente de lo que se piense de su actitud política. «Non sei por qué o fixo, pero penso que non se vendeu». Apeló por último a que se detengan las guerras partidistas porque considera que el pueblo es el que más pierde con ellas. Lo mismo opinó Jesús García Bernardo y lo resumió en la siguiente frase: «El berrinche no conduce a nada». A su juicio, el PP fue el más listo «porque se cargó al enemigo, a Claudio, que si no, en cuatro años más, arrasaría y conseguiría la mayoría absoluta porque tiene facilidad de palabra y convicción y muchos méritos, mientras que el PP tiene que hacer limpieza interna para dejar de ser el hazmerreír de Sarria». Evidentemente no pensaba lo mismo Manuel Flores, para quien el anterior gobierno no hizo casi nada, mientras en los cien primeros días de éste, se puso el germen de grandes proyectos como el encauzamiento del río o el plan del casco antiguo. Coincidió Miguel Ángel Fernández con el edil del PP en que cien días es poco tiempo para valorar al gobierno y a continuación rebatió las acusaciones de soberbia que se le atribuyeron a Garrido en la negociación: «Nosotros teníamos un acuerdo con el BNG local. Yo di explicaciones al partido y si alguien era responsable de esa negociación y debía dimitir, era yo. Y le dije a Sabela que si era culpa del PSOE dimitía yo con ella, pero lo que no podíamos era ceder al casi chantaje de Valiña de darle un sueldo». A este respecto, Fernández aseguró que prefieren la dignidad que el gobierno y «si en las próximas nos quedamos en tres concejales por no estar gobernando, pues habrá que aceptarlo». El edil socialista se revolvió contra las acusaciones de que utilizaban al BNG como comparsa, y aseguró que nunca le habían quitado protagonismo a los nacionalistas. De esta misma acusación se defendió el propio Elías Somoza diciendo: «Se imos con forza, dinche que temos rencor personal; e senon, resulta que somos unha comparsa do PSOE». Y argumentó seguidamente que los nacionalistas fueron los primeros en salir a la calle para protestar. Según su análisis, las fuerzas de la derecha jugaron fuerte porque «era a primeira vez que o nacionalismo podía estar no goberno de Sarria». Aseguró que Sabela Caldas le dio la espalda a su partido y recibió llamadas de Fernando Carlos en los días posteriores a las elecciones. Curiosamente, el sindicalista Somoza citó al abuelo del actual líder del PP, Mariano Rajoy, y pronunció una célebre frase suya aplicada en el caso de Sarria a Sabela Caldas y Fernando Carlos Rodríguez: «Quien no tiene libertad para regir su destino, necesita un tutor». Haciendo pronósticos de lo que ocurrirá, Díaz aseguró que «el pueblo olvidará lo que pasó si le hacen obras, y dentro de cuatro años no votará al PSOE. Inga pasará al PP y el PSOE quedará destruido», sentenció. Pero para Miguel Ángel Fernández, ni el PSOE ni Garrido quedarán destruidos, «aunque tus palabras sí que demuestran rencor hacia el PSOE», contestó a Saturnino Díaz. Sin embargo, Manuel Flores aseguró que veía en el pueblo de Sarria expectación e ilusión, mientras en los cuatro años anteriores sólo hubo «mucha prensa y pocos hechos». En cuanto a pronósticos, García Bernardo recordó que antes de las elecciones, él ya había anunciado en otra tertulia de La Voz que «el alcalde sería un tal García». Auguró que Fernando Carlos no será el próximo candidato del PP y que, si hay obras, el pueblo olvidará el pacto. Miguel Ángel Fernández cree que lo mejor para Sarria sería que Sabela Caldas dimitiese y hubiese un gobierno PSOE-BNG. Elías Somoza también es partidario de la dimisión, pero no sabe si para gobernar.