El gran conde de Lemos y la Ribeira Sacra


En el 2021 se decidirá si la Ribeira Sacra es declarada Patrimonio de la Humanidad; esperamos y deseamos que el fallo sea favorable por el significado tan importante que representa proteger nuestros bienes históricos-culturales y darlos a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras.

La Ribeira Sacra conforma un conjunto artístico-paisajístico que nos habla de historia, arte, naturaleza, poesía, música y magia. Son muchas las ciudades, villas y aldeas que la componen, la mayoría de ellas relacionadas con los monasterios y la casa de Lemos que durante siglos poseyeron estas tierras y dejaron su impronta histórico-cultural en ella. No puedo en este artículo, por razones de espacio, hablar de toda la herencia histórica de unos monasterios cuyos monjes se dedicaban a la oración y se encargaban del cultivo de sus tierras tan ricas en viñedos, agricultura y boscaje; el vino y el pan eran el alimento fundamental y casi único de los paisanos, sin olvidarnos de la castaña. En el Concilio de Oviedo celebrado en los siglos VIII O IX -la diferencia entre una fecha u otra radica en si el Concilio de Oviedo fue en época de los reyes asturianos: Alfonso II «el Casto» o en la de Alfonso III el Magno- estuvo presente Espasando, abad de san Vicente do Pino; a él le fueron asignados beneficios de veinte iglesias que hoy son del municipio de Monforte de Lemos, dos del de Bóveda, cinco de A Pobra do Brollón, dos de Quiroga, tres de Pantón: iglesias todas dentro del «territorio de la Ribeira Sacra».

El monasterio de San Vicente do Pino tuvo mucho auge después de este concilio ovetense, pero fue decayendo a lo largo de los años por los numerosos pleitos que sostuvo con el obispado de Lugo; por este motivo en 1232 el abad le cedió diez curatos de su arcedianato y, años más tarde, en 1496 el papa Alejandro VI, a petición de los Reyes Católicos, lo anexionó al priorato del Cebreiro para que sus rentas se gastaran en el hospital de peregrinos que existía allí cuando les faltara dinero para socorrer a los muchos fieles que acudían a la ciudad del Apóstol Santiago, dándoles comida y abrigo y asistencia en sus enfermedades.

La casa de Lemos siempre estuvo vinculada a Galicia y muy en particular con la zona que hoy conforma la Ribeira Sacra. Los señores de Lemos se distinguieron en la Edad Media por su ayuda a los reyes en la reconquista y en la unificación del reino, por lo que recibirán en premio donaciones de los monarcas (algunas de las cuales, en circunstancias políticas adversas, les serían sustraídas).

En la Edad Moderna -ya teniendo los condes título hereditario a partir de 1457, otorgado por Enrique IV al primer conde de Lemos-, también participaron en la defensa de España, ayudando a los monarcas en sus guerras, defendiendo las costas gallegas de los piratas y enalteciendo su nombre fuera de nuestras fronteras. No se puede olvidar que la casa de Lemos proporcionó tres condes virreyes de Nápoles: VI ,VII y VIII; uno de Sicilia, VIII conde; dos de Cerdeña, IX y XI condes, además de un virrey de Perú, X conde de Lemos.

Me centraré en este «resumen» en el gran conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro, paradigma de un noble de la época moderna, entusiasta de las letras, del arte, de las ciencias, de la música y de la política. Los libros a él dedicados son un buen ejemplo. Se interesó mucho por sus vasallos, como confirman sus cartas; en una escrita en noviembre de 1617 al contador Valcárcel -que estaba en Monforte- le dice: «He visto lo que me decís en vuestra carta acerca de las necesidades que en general y en particular padece esa mi villa, y siento mucho que sean tales que yo no pueda, desde luego, remediallas del todo, pero podeys estar ciertos de que procuraré ayudaros y hazeros merced en quanto pudiere como merece el amor y fidelidad de tan buenos vasallos». Antes de comenzar a ejercer el oficio de presidente del Consejo de Indias hizo un inventario de sus bienes vinculados al mayorazgo y otro de los libres, así como de las deudas.

Entre los primeros figuran: Monforte de Lemos y todo el condado; Sarria y todo el marquesado con sus pueblos. También se encuentran otros con sus jurisdicciones: Neira, Adai, San Xulián, Triacastela, Pontedeume y todo el condado de Andrade; Vilalba y todo el condado; la villa de Sada; las tierras de Deza, Melias, Monterroso, la tierra y jurisdicción de Moeche, la parte que le toca de las tierras de Parada y Santiso, las tierras de Pruzos y Parga con otros cotos, las villas de Caldelas, A Pobra do Brollón, Trives, Outeiro de Rei, Ferrol, A Graña, Cedeira y Pontes de García Rodríguez; además de las fortalezas. Como se ve, la mayoría están situados en la Ribeira Sacra.

Todo el conjunto de la Ribeira Sacra con su capital, Monforte de Lemos, es un punto de referencia turístico de Galicia para todos los interesados en la historia, el arte y la naturaleza. Su patrimonio es universal, traspasa las fronteras nacionales, siendo Italia la más unida a nosotros culturalmente, donde los Lemos dejaron su impronta más poderosa con las edificaciones que allí realizaron, sin olvidar las de Monforte, cuyo legado artístico, que afortunadamente podemos contemplar todavía hoy, es de tanto valor como aquel.

Este artículo es el resumen de un amplio trabajo que realicé para la Ribeira Sacra, orientado a mostrar su interés historiográfico y la implicación de la casa de Lemos y de los monasterios de la Ribeira Sacra en el desarrollo social, económico, político y cultural de la zona

Por Manuela Sáez Historiadora

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