Medio Rural abrirá en enero una nueva convocatoria que dará cobertura a 1.310 hectáreas
16 feb 2026 . Actualizado a las 19:34 h.Las ayudas para la conservación del paisaje y la lucha contra la erosión en los viñedos de la Ribeira Sacra se mantendrán en el 2026. Por segundo año consecutivo, la Consellería de Medio Rural activará, a través de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader), una línea específica de subvenciones destinada a viticultores y bodegas con viñas cultivadas en el ámbito de la denominación de origen. Buena parte de esta superficie forma parte del paisaje cultural declarado por la Xunta de Galicia para reforzar la candidatura de este territorio a patrimonio de la humanidad.
Desde la consellería confirmaron esta semana que habrá una segunda convocatoria de las ayudas y que será anunciada en próximas fechas. La previsión es que la orden se publique en enero y que en mayo, como sucedió este año, se pueda proceder ya al pago de las cantidades incluidas en los expedientes que sean aprobados. En el 2025 fueron 794 las solicitudes aceptadas de viticultores y bodegas con viñas en propiedad. El importe total de las subvenciones ascendió a 1.320.000 euros y dieron cobertura a una superficie de 810 hectáreas de viñedo— tanto en bancales como en llano— acogidas a la denominación de origen.
En principio, el criterio que se seguirá en el nuevo reparto de las subvenciones del Gobierno gallego para la conservación del paisaje vitícola de la Ribeira Sacra se ajustará a las pautas de la convocatoria inicial. Igual que entonces, el importe de los incentivos variará en función de las características de la parcela a la que vayan destinados. En viñas con bancales y muros de piedra, donde la mecanización del trabajo sea inviable, pueden llegar a 2.000 euros por hectárea. Si el viñedo está en llano, o en laderas aptas para el empleo de maquinaria, el máximo se reduce a 1.000 euros por hectárea.
Patrimonio de la humanidad
El pasado mes de octubre, antes de la presentación de las cuentas autonómicas, la Xunta avanzó que en el 2026 se fortalecería el compromiso del Gobierno gallego con este territorio con vistas a su posible declaración como patrimonio de la humanidad, una decisión que deberá resolver la Unesco el próximo mes de junio. A falta de una partida concreta consignada en los presupuestos, la estimación de referencia para las ayudas a la conservación del paisaje vitícola de la Ribeira Sacra son los dos millones de euros reservados para este concepto en el 2025.
Ese cálculo se realizó sobre la base de las 1.310 hectáreas de viñedo que figuran registradas en el consejo regulador de Ribeira Sacra, de las que 700 entrarían en el capítulo de parcelas en bancales en las que es inviable la mecanización. Finalmente, el importe de las ayudas concedidas fue de 1.320.000 euros y la mitad de ellas fueron a parar a viticultores y bodegas de los municipios de Pantón, Sober y Quiroga. Estos tres son, a su vez, los que reúnen mayor superficie de viñedo de los veintiún concellos que integran Ribeira Sacra.
La concesión de ayudas específicas para la conservación del paisaje vitícola es una vieja reivindicación del consejo regulador de Ribeira Sacra, que se concretó finalmente a raíz de los problemas generados por la acumulación de excedentes de vino tinto en bodegas de esta denominación de origen. Las dificultades en las ventas, y el consiguiente impacto en el mercado de la uva, hacen más problemática la continuidad del viñedo en bancales, que ya se veía condicionada por la ausencia de relevo poblacional y los mayores costes de producción con respecto al cultivo en llano.
Zonas europeas donde el vino juega un papel económico y medioambiental
Canarias fue pionera en España en la concesión de ayudas específicas para el mantenimiento de viñedos singulares. Esta comunidad, al igual que Ribeira Sacra, forma parte del Cervim, centro de investigación con sede en el norte de Italia destinado a la protección y promoción de la viticultura heroica. Dentro de su ámbito de actuación, zonas vitícolas como la Cinque Terre o el Mosela cuentan desde hace años con incentivos de ese tipo.
El Cervim incide en el papel de sostenimiento ambiental y demográfico que supone la conservación de este viñedo histórico en zonas difícilmente reciclables a otro tipo de cultivo. En muchas de ellas, el desarrollo turístico está además estrechamente ligado al mantenimiento de una viticultura dura y costosa. Las incógnitas que se ciernen sobre su futuro saltan a la vista con los datos de Ribeira Sacra, donde en 1950 la superficie en bancales era de 3.343 hectáreas. Hoy abarca 700, casi las mismas que en llano.