Una empresa aragonesa lo acusó de quedarse con unos 20.000 euros de una terminal de recarga de móviles
30 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El fundador y portavoz de Independientes de Lemos ingresó el lunes en la cárcel de Monterroso para cumplir una condena de veinte meses de prisión por un delito continuado de apropiación indebida. Jesús Pereira fue denunciado por una empresa con la que había contratado la utilización de una máquina de recargo de teléfonos móviles en un establecimiento de su propiedad en Santiago. Los denunciantes aseguraban que en vez de enviarles cada semana la recaudación, como habían convenido, se quedó con más de 20.000 euros. La denuncia fue presentada en el 2004 y la primera sentencia sobre el caso data de finales del 2005, pero hasta ahora no había tenido consecuencias prácticas, porque Pereira había presentado un recurso de casación. La resolución definitiva llegó en noviembre del 2006, y fue obra de la sala de lo penal del Tribunal Supremo, en la que ejerció de ponente el magistrado Joaquín Delgado García y que fue firmada también por Andrés Martínez Arrieta y Luis Román Puerta Luis. Esta última sentencia confirmó el primer fallo en lo fundamental, aunque acordó rebajar en treinta días la condena de cárcel, inicialmente establecida en un año y nueve meses, y corrigió a la baja la indemnización que reclamaban las víctimas, que pasó de los 23.812 euros estimados en un primer momento a 21.560. Todo apunta a que si Jesús Pereira se libró hasta ahora de entrar en prisión fue porque ningún tribunal había dictado una orden de ejecución de la sentencia, una medida que normalmente solicitan la fiscalía o las acusaciones particulares, en caso de que las haya. En cualquier caso, la sentencia del Tribunal Supremo considera probado que Pereira cometió un delito continuado de apropiación indebida contra la empresa Meflur S.L. Esta firma, con sede social en la localidad aragonesa de Monzón, había llegado a un acuerdo comercial en el 2001 con Jesús Pereira por el cual le cedía una máquina de recarga electrónica de tarjetas de teléfonos móviles para que la utilizase en el establecimiento que en aquella época regentaba en Santiago, con el nombre comercial de Compostela Telecom. Pagos semanales De acuerdo con el fallo judicial, aquel acuerdo obligaba a Pereira a entregar todas las semanas a Meflur el dinero que recaudase la máquina a medida que la empresa de Monzón le iba remitiendo los recibos correspondientes. Después, le reintegraría a Pereira un porcentaje de estos ingresos. Pero la sentencia sostiene que en vez de hacerlo, Pereira se quedó en todo o en parte con el dinero de cinco recibos que Meflur le envió entre noviembre del 2001 y enero del 2002. En concreto, los denunciantes le reclamaron en su momento la entrega de 7.144 euros el 15 de noviembre del 2001, 4.642 el 5 de diciembre, 11.708 euros el 28 de aquel mismo mes, 1.932 el 10 de enero del 2002 y 332 más cinco días después.