Una cita anulada cinco veces

María López Álvarez

LEMOS

26 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Yo soy una de las personas indignadas con el servicio que tenemos en el hospital de Monforte. Las citas de los distintos servicios las anulan, las atrasan casi todas, e incluso cuando tienes un volante preferente tardan un montón en llamarte. Podría contarles casi una decena de casos, pero el ultimo fue con la cita de ginecología de mi madre. Desde el día 3 de marzo del 2009 me anularon cinco veces la cita sin darme una explicación.

El pasado 15 de enero tenía cita para revisión de ginecología pero el día anterior la llaman para anular la cita, diciéndole que ya la llamarían para decirle cuando podría ir a consulta. Yo me acerqué al hospital a primera hora de la mañana, para que me atendiera la directora de atención al paciente, la doctora Susana López Rois, que salió de su despacho con unos papeles y a mí me dicen que está reunida. Es decir, que pasa de atender a los pacientes cuando quiere. Me pregunto para que se necesita a este cargo en el hospital si nunca nos resuelve los problemas que tenemos por la mala gestión de la dirección de dicho centro.

No es la primera vez que me pasa. Me pasó con la cita de cardiología de mi padre que tiene una revisión anual y llevamos seis meses de retraso. También me pasa con mi marido, que lleva dos meses de baja con dolores en la espalda, y con un volante preferente. Ni caso. Todo esto me desbordó y me lleva a pedir ayuda, ya que todo me está saliendo del bolsillo, porque tenemos que ir a especialistas de pago, mientras la doctora Susana está cómodamente en su despacho y no da la cara. Qué pena que pueda seguir cobrando su sueldo como si realmente trabajara y que tenga un director gerente que se lo permita.

Por lo que parece, la llegada del director causó bastante revuelo en el Hospital y sigue así, porque ni tiene contento a los médicos y al personal sanitario del hospital ni solucionó los problemas que teníamos. Creo que cada día estamos peor.

Por último, quería decirle al director del hospital que si no funciona el servicio de atención al paciente, debería ser él quien recibiese las quejas, porque su cargo no le permite estar escondido detrás del ordenador.

Pero ya que no quieren atendernos ni escuchar nuestros problemas, lo mejor será que los lean en el periódico.