Los trabajadores valoraron ayer la propuesta de la empresa de prolongar el ERE durante cuatro meses más
02 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los trabajadores de Pascual decidirán el viernes, día en que finaliza el ERE de cuatro meses, si continúan con el campamento o si por el contrario lo levantan. La plantilla fue informada ayer del planteamiento del grupo burgalés de ampliar el expediente de regulación temporal de empleo durante otros cuatro meses, a la espera de que se consolide un acuerdo para el alquiler o para la venta de la planta de Outeiro de Rei. La duración planteada, cuatro meses, en lugar de los dos de los que se habló inicialmente, puede dar lugar a todo tipo de conjeturas sobre cómo están de avanzadas las negociaciones para la venta de la envasadora de leche en UHT.
El comité de empresa de Pascual volvió ayer de Madrid con cierta decepción porque el director general, con quien se entrevistaron, no aclaró sus múltiples dudas. La plantilla sigue teniendo sobre la mesa la posibilidad de elección individual de pedir la liquidación y cobrar la indemnización que le corresponda a cada uno de forma individual, o intentar mantener el puesto de trabajo con quien se haga cargo de las instalaciones.
Una de las incógnitas que se les plantea a quienes desean conservar el puesto de trabajo y en caso de que las negociaciones lleguen a buen puerto, consiste en saber cómo y en qué condiciones se producirá la reincorporación.
En la asamblea de ayer algunos operarios eran partidarios de de introducir una cláusula para que los trabajadores tengan opción de decidir si se quedan con los nuevos dueños o si por el contrario optan por la indemnización. En algún momento a lo largo de la semana se barajó la posibilidad de que este dinero sirviera para crear un fondo que permitiría a la plantilla recuperar ese dinero si el proyecto no perdura en el tiempo, algo que parece poco factible.
El viernes la plantilla tendrá que cumplir con el trámite de reincorporarse a sus puestos de trabajo en una fábrica que lleva cuatro meses parada y que, por el momento no tiene visos de arrancar de nuevo. El tiempo que tarde en tramitarse la ampliación del ERE los empleados dispondrán de un permiso retribuido y después volverán al paro.
Hasta el viernes, en que habrá asamblea, no decidirán si levantan el campamento montado en las inmediaciones de la fábrica o si por el contrario continuarán las movilizaciones.
La prolongación del ERE durante cuatro meses más supondría que desde el momento en el que fuera aprobado los trabajadores empezarían a hacer uso del paro que les corresponde, que en estos cuatro meses anteriores no les computó.
La de ayer fue una jornada decepcionante para los 95 trabajadores que aun no pidieron la extinción de sus contratos no solo por los escasos resultados de la entrevista en Madrid, sino también por la información que trascendió de la reunión con las cooperativas y por la espantada del representante de La Arzuana.
Ruptura escenificada
La ruptura quedó ayer definitivamente escenificada, lo que parece que deja la puerta abierta a una pugna, no exenta de cargados tintes políticos, dentro del movimiento cooperativo gallego para conseguir la planta de Pascual. Las dos ofertas, de las que no se sabe demasiado, especialmente la de La Arzuana, siguen en pie y el resultado podría depender de la habilidad de los negociadores.
No hay que olvidar que el deseo comunicado por el dueño de la planta al conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, fue el de que las dos opciones cooperativas, la encabezada por Feiraco y la de La Arzuana, que emprendieron el camino juntas, se volvieran a unir en un proyecto conjunto. A raíz de lo ocurrido ayer en Santiago, esta posibilidad parece que queda descartada. Pascual ve en una de ellas una oferta económica mejor que en la otra, de la que destaca, sin embargo, destaca su plan industrial.