La situación del expediente de regulación de empleo (ERE) que Leche Pascual prevé aplicar en la planta de Outeiro de Rei quedó ayer rodeada de incógnitas, dado que la dirección de la empresa consideró rotas las negociaciones. La situación se produjo durante una reunión que tuvo lugar en Benavente, con asistencia de miembros de la dirección y de los comités de las factorías de Outeiro de Rei y de Aranda de Duero. Esta última está también afectada por el anuncio de un ERE, que no afectará a todo el plantel, como se plantea para la fábrica chairega, sino a 70 trabajadores.
El presidente del comité de la factoría de Outeiro de Rei, Pedro Neira, explicó que en la reunión se había informado del rechazo de la plantilla a los planes de la empresa. En asamblea se acordó, como recordó ayer Neira tras la reunión, el rechazo a una propuesta que incluía dejar sin actividad al 30% de la plantilla durante varios meses y despedir al resto. La alternativa de la plantilla se basaba en un ERE temporal. Así las cosas, la empresa deberá informar al Ministerio de Trabajo de la situación creada, y será el Gobierno el encargado de buscar una salida ante la falta de acuerdo entre las partes.
Aunque prudente sobre el desenlace, Neira consideró que para los intereses de los trabajadores podría haber sido peor que la ruptura del diálogo correspondiese a una decisión del comité.
De todos modos, la actitud del comité no es de rechazo a una continuación del diálogo si la empresa se muestra dispuesta a retomar las negociaciones. En cualquier caso, la postura de los trabajadores se debatirá el próximo lunes, pues hay convocada una asamblea para estudiar qué decisiones se adoptan.
La última manifestación, con un entierro simbólico del ERE tras un recorrido por Lugo, parecía el final de las movilizaciones de protesta. Ayer, sin embargo, Neira no rechazó la posibilidad de emprender nuevos actos de protesta para expresar el rechazo a la situación.