La ley del silencio manda en Pascual

LEMOS

La empresa impide entrar en las instalaciones de Outeiro de Rei mientras trabajadores de la planta dicen desconocer los cambios previstos en la factoría

06 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un día como el de ayer sirve para pensar que una gran distancia parece alejar la fábrica de Leche Pascual en Outeiro de Rei del entorno más cercano e inmediato. Mientras la dirección del grupo anunciaba la presentación de un expediente de regulación de empleo que afectaría a esta planta y a la de la localidad burgalesa de Aranda de Duero, en la fábrica de Outeiro de Rei reinaba el silencio.

La ley del silencio que parecía adoptada por la empresa era interna y externa. Era interna porque los responsables de la factoría declinaron dar su versión de la situación e impidieron la entrada de personal de este periódico para observar el ritmo de trabajo en las instalaciones. Cuando el autor de esta información solicitó, por medio del personal de seguridad de la entrada, la posibilidad de contactar con algún responsable de la factoría, recibió como respuesta la posibilidad de contactar con el gabinete de comunicación de la empresa y dos números de teléfono, uno de Madrid y otro móvil.

Esa ley era interna, en segundo lugar, porque la situación parecía desconocida para empleados. Pasadas las ocho y media de la tarde de ayer, en una zona de la fábrica cercana a la verja exterior, un grupo de trabajadores hacían comentarios mientras algunos de ellos fumaban. A la pregunta de si conocen los cambios previstos en la empresa, formulada desde el exterior, responden que no saben nada de novedades. Poco después de dar esa respuesta se alejan de la zona donde estaban hacia otra, más alejada del exterior. En algún momento -casi una hora, desde poco antes de las ocho hasta antes de las nueve- desde el exterior se veía algunos trabajadores conversando entre sí. Unos cinco minutos después sale de la fábrica otro trabajador que tampoco parece dispuesto a exponer su opinión. Dice que no quiere comentar nada y se aleja en su coche.

Mientras tanto, la ley del silencio imperaba en el exterior porque el ritmo de la planta parecía inferior al que se le supone a unas instalaciones que funcionan las 24 horas del día con tres turnos. Solo el ruido que se oía procedente del interior parecía reflejar la actividad.

Mediación del Concello

Sin ruido pero con intenciones sí se oyó la voz del alcalde local, José Pardo, que anunció su intención de reunirse en el plazo más breve posible con la dirección del grupo. El regidor no solo mostró su pesar por la situación sino que culpó al Gobierno central de dejar que el sector ganadero se suma en el «caos».

La única nota crítica que se podía apreciar ayer era la de una pintada aparecida en el muro inferior de una finca, frente a la entrada principal. «No es lo mismo producido en ... que envasado en...», era lo que se podía leer. El contenido de la pintada hace referencia al posible origen de la leche, aunque sin citar expresamente a ese producto ni mencionar el nombre de ninguna compañía. Sí es un asunto que preocupa a sindicatos agrarios y a ganaderos de Terra Chá y de otras zonas de Galicia.

Ayer, en cambio, la fábrica de Pascual parecía ajena al mundo exterior pese a que lleva en la comarca desde comienzos de los noventa. En silencio, ¿era un adiós o un hasta luego?