Bexán, un mirador sobre el Miño

LEMOS

Una aldea de las proximidades de Belesar, en O Saviñao, se ha quedado casi deshabitada a pesar de su privilegiada situación en la ribera

25 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La aldea de Bexán, en las proximidades de la localidad de Belesar, en el municipio de O Saviñao, goza de una privilegiada situación en la margen izquierda del Miño. La población entera constituye un mirador desde el que se disfruta de unas impactantes vistas de las

una excelente situación en plena Ribeira Sacra y como mirador natural sobre el río Miño, ofreciéndonos unas impactantes vistas de las riberas de O???????Saviñao y Chantada. Para visitar este singular rincón de la Ribeira Sacra hay que salir de Escairón por la carretera C-533 hacia Chantada. En el kilómetro 3 es preciso torcer a la izquierda hacia Diomondi y en el kilómetro 7 hay que girar otra vez la izquierda en dirección a Montecelo. Unos trescientos metros más adelante aparece a la derecha un desvío hacia Bexán, que se encuentra a un kilómetro.

A pesar de su inmejorable situación, la aldea ha sufrido un fuerte descenso demográfico. Los veintitrés vecinos que tenía hace unas décadas quedaron reducidos a una sola familia en toda la aldea. Encarnación Rivas y Germán Rodríguez, los únicos habitantes de Bexán, recuerdan con nostalgia los tiempos pasados, aunque la riqueza no era mucha. «Toda a ribeira estaba traballada e os veciños, veña a sachar e carretar feixes de toxos e de pan», comentan. As Carrexadas, A Granxa do Lugués, O??????Eixido, Horta dos Coios y Viña Vella son los nombres de los lugares donde se concentraban las viñedos, las huertas y los sembrados de centeno, hoy abandonados en su mayor parte.

Molinos y caballerías

Para moler el grano, los vecinos de Bexán acudían al molino conocido como O Carajillo, situado en el arroyo de Muíños o de Millarada, a un kilómetro y medio de la aldea. Cuando falleció su propietario cesó su actividad y desde entonces los vecinos tuvieron que desplazarse hasta el molino de O Bobo, en la localidad chantadina de A Ermida, en el arroyo de Camporramiro.

La mayor parte de los vecinos tenían caballos o mulos para transportar el centeno. Pero, según recuerdan Encarnación y Germán, había también algún vecino que no disponía de caballería. En ese caso, tenía que llevar el centeno a hombros hasta el molino, en una pesada caminata de más de dos horas, cargando con dos o tres ferrados de grano y haciendo frecuentes pausas en el trayecto.

Encarnación recuerda también cuando los vecinos de la aldea iban a Chantada con las cestas cargadas de uvas para venderlas. «Había que facer uns cartiños e tíñamos que saír ás catro da mañá para chegar a primeira hora a Chantada», dice. Una buena parte del vino se hacía en las bodegas situadas al pie de las viñas y el resto en las bodegas de la aldea. Después se transportaba en pellejos. Desde Chantada, A????????Retorta y muchos otros pueblos de los alrededores venía gente a comprar el vino y el aguardiente de Bexán. Normalmente venían con caballos y se llevaban tres pellejos de cada vez. Caballos y mulos eran también el único medio de transporte al que se podía recurrir cuando algún vecino enfermaba y tenía que ir al médico a Escairón.

Hoy son pocas son las viviendas de Bexán que se conservan en buen estado. La mayoría están en proceso imparable de ruina. Pero todavía quedan esperanzas para seis de ellas, que han sido compradas por un vecino de Monforte. A Encarnación le gustaría que gente joven viniese a instalarse en Bexán y a darle una nueva vieda. «Non me gusta ver os sitios a monte e a todo aquel que queira vir ou comprar unha casiña na aldea, eu deixaríalle os eidos para que os puidesen traballar», afirma.