Técnicos de la empresa quitaron tres ayer y hoy sacarán otros dos Los directivos de la asociación High Noon supervisaron todos los trabajos de los expertos
02 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Dos técnicos de la empresa Enresa procedieron en la mañana de ayer a la retirada de los pararrayos que habían sido considerados radiactivos en los análisis efectuados por personal del Seprona a principios del presente año. El primer pararrayos que retiraron fue el de un edificio del Mazadoiro, justo a la entrada de Sarria desde Lugo, a última hora de la mañana. A primera hora de la tarde sacaron el del edificio Alborada, en las inmediaciones de la Estación, y poco después procedieron a derribar el de los números 61 y 63 de la céntrica calle Calvo Sotelo. En la jornada de hoy tienen previsto retirar los dos que faltan. El primero el de una empresa de la zona de Mendrós, labor que realizarán a primera hora de la mañana. A continuación retirarán el más complicado, el de la iglesia de Oural. En este lugar la operación es más delicada, ya que precisan de una grúa para acceder con seguridad al techo del templo y también tendrán que operar con mucho cuidado para no provocar daños en un nido de cigüeña que está casi apoyado en el poste que sujeta el pararrayos. Medidas Los responsables de la empresa sólo tuvieron que recurrir a las medidas mínimas de seguridad exigidas para este tipo de trabajo, ponerse casco y arneses para acceder al tejado y guantes para manipular el disco en el que se encuentra el material radiactivo. Los técnicos mostraron con un medidor de radiactividad la intensidad de las radiaciones que emanaban los pararrayos que retiraron ayer. Con el aparato situado encima de la fuente de energía la intensidad era considerable, pero a partir de un metro de distancia ya estaba muy por debajo de los límites que se pueden considerar peligrosos para la salud. Esta explicación no sirvió para convencer a los integrantes de la directiva de la asociación High Noon, que manifestaron que no tenían motivos para desconfiar de la escasa radiactividad de los artefactos, también indicaron que una excesiva exposición podía ser peligrosa. Los responsables de esta agrupación mostraron su satisfacción por el hecho de que retiraran estas fuentes radiactivas, pero al mismo tiempo también incidieron en el excesivo retraso de la administración en ejecutar una medida que habían comunicado oficialmente el pasado mes de febrero. La retirada de estos cinco pararrayos no va a suponer un parón en la labor de vigilancia de este grupo de vecinos. Manifestaron que van a seguir vigilando para que no quede ninguna instalación susceptible de ser radiactiva en el Concello. Recordaron que todavía están pendientes de una llamada de Sanidade para comenzar el estudio epidemiológico para tratar de hallar el origen del alto índice de cáncer en la zona de Ribela.