Historia | Restaurante España (II) Zapaterías, almacenes, concesionarios de maquinaria, el Teatro Circo o el Banco de España conviven con el mítico café durante la segunda década del siglo XX
02 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Desde el 4 de enero de 1918, Domingo Sande Ferreiro , natural de San Pedro Félix de Muxa, junto con su esposa, comienza a regentar uno de los cafés más populares de la ciudad, todo ello pese a que el elevado coste del traspaso 11.000 pesetas de la época, quedando pendiente de efectuar el pago de 4.000 pesetas a finales de año. Para que los lectores tengan una idea del coste real, el litro de leche cotizaba a 50 céntimos, mientras que la carne salada cotizaba a 2,25 pesetas. La carestía de la vida agravada por la primera guerra mundial, llena la ciudad de mendigos, por desgracia muchos de ellos niños, las autoridades intervienen para tratar de estabilizar los precios de los artículos de primera necesidad, pero sus esfuerzos alcanzan parcos resultados. Hacia mediados de año, la gripe alcanza cotas alarmantes y causa numerosas víctimas entre todas las clases sociales. Los contemporáneos, como Ánxel Fole o Luis Pimentel, mencionan este estado de cosas, indicando la tristeza del desfile de cortejos mortuorios que presencian desde las ventanas del Círculo de las Artes, o la labor del Sacerdote de San Froilán, D. Avelino, al que Pimentel dedica en su diario, con motivo de su fallecimiento un sentido escrito «hoy ha fallecido D. Avelino, ha muerto Cristo otra vez». A todas estas desgracias, se une la guerra de Marruecos, que cobrará poco a poco una virulencia inusitada, y a la que eran enviados muchos jóvenes de las clases populares ya que los ricos podían pagar a otro para que ocupase su lugar. Pese a todo Domingo Sande Ferreiro consigue pagar la deuda contraída y con 44 años, una edad ya cercana a la vejez en la época, es el nuevo propietario de un Café muy popular, El Café España. En 1912, se inaugura la central telefónica de la ciudad, en la esquina de la calle Castelar, con la de Manuel Becerra, actual Rúa Progreso. Poco a poco se establece la línea telefónica por la ciudad y la provincia. El Banco de España se construye en un solar de esta calle a comienzos de los años veinte, y también se instala el Gobierno Civil, en el edificio Arrieta , que actualmente hace esquina con la rúa Ánxel Fole. Liga de Amigos El Teatro Circo, que ya había sufrido una reforma de su estructura inicial, continúa su programación, alternando espectáculos teatrales, alguno con la presencia de María Guerrero, con los actos políticos, como el celebrado en 1912 por la Liga de Amigos de Lugo. Este grupo solicitó la reconstrucción del edificio del edificio del Gobierno Civil, la terminación de las obras de Hacienda, o la construcción de vías de comunicación como las carreteras de Lugo a Portomarín, o la que uniría a al capital con Ribadeo; también se reclamaba la reducción de aranceles sobre el centeno o el traslado del regimiento de artillería montada que había sido trasladado a A Coruña. No hay constancia de grandes reformas o transformaciones en el establecimiento, exceptuando la instalación de un grifo para servir cerveza de barril, una de las innovaciones de la época. Se instala en la zona central de la barra , con tres grifos, en esta época los barriles eran de madera, en los que se introduce una caña metálica con dos conductos, uno para la salida de la cerveza y otro para la inyección del gas, esta abertura se cerraba con esparto. Camareros La habilidad de los camareros para servir una bebida de estas características debía de ser bastante grande ya que el aspecto espumoso y con las consabidas burbujas no era cosa sencilla. Los establecimientos de tejidos eran casi los mayoritarios. Destacaban Almacenes Siglo XX en el número 5, la Camisería Fina de Dictino Pérez Sánchez, genera un volumen de negocio impresionante. Otros negocios son el de D. Julio Veloso Ros en el número 6 que vende «cuadernos rayados» y la zapatería de Benigno Rodríguez. La incipiente mecanización, tanto automovilística, como de maquinaria agrícola se asientan. En el número 10 de la rúa Castelar, en vecindad con el Café España, se instala Maquinaria Agrícola Pablo Werner, concesionario de Félix Shalayer, S.A. En la Puerta de la Estación a comienzos de la década de los veinte se instala una de las primeras gasolineras, mientras Casiano Rodríguez oferta autos y camiones Unic en las inmediaciones. En 1921 la corporación decide sustituir la puerta de Emilio Castelar por una nueva, ya que es insuficiente para las crecientes necesidades de la población. Luciano Travadelo ejecuta un proyecto en hormigón, posiblemente una de las primeras construcciones de este tipo de la ciudad. El proyecto causa auténtica indignación entre el vecindario, que se manifiesta en numerosas protestas, y creando varias coplas alusivas. Por desgracia, Travadelo tenía un gusto artístico peculiar y un carácter fuerte y no permitió injerencias en su proyecto, que es el que actualmente pervive en la Muralla.