Cristina Fente Sampayo, catedrática de Nutrición: «Cuando en los hospitales ponen ultraprocesados, empeoran la recuperación del paciente»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Cristina Fente Sampayo, Catedrática del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Santiago de Compostela.
Cristina Fente Sampayo, Catedrática del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Santiago de Compostela.

La experta señala que se han dejado de lado alimentos saludables y nutritivos como las legumbres y el pescado, que deberían formar parte de nuestras comidas «varias veces a la semana»

28 nov 2025 . Actualizado a las 16:59 h.

Los ultraprocesados vuelven a estar bajo la lupa. Tras la serie de tres estudios publicados la semana pasada en The Lancet, investigaciones con participación española que ponen de relieve los riesgos de consumir este tipo de alimentos, esta semana un nuevo Real Decreto busca avanzar hacia su reducción en la dieta española. El Ministerio de Consumo ha anunciado que retirará los alimentos ultraprocesados de los hospitales y las residencias en España. En particular, este tipo de productos ya no podrán formar parte de los menús de los niños, niñas y adolescentes ingresados, quedando también excluidos de la sección de platos y menús infantiles en las cafeterías y comedores abiertos al público en estos centros. Cristina Fente Sampayo, Catedrática del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidade de Santiago de Compostela, explica la importancia de este tipo de medidas, pero señala que este primer paso no es suficiente para que el consumidor pueda elegir alimentos más nutritivos.

—¿Por qué los ultraprocesados representan una «amenaza para la salud pública», como afirma el Ministerio de Consumo?

—Es verdad que son una amenaza para la salud pública, porque están formulados con grasas saturadas, azúcares, sal, aditivos como pueden ser los emulgentes, saborizantes y colorantes, que, si se consumen habitualmente, se asocia con la obesidad, con enfermedades como la diabetes, la patología cardiovascular, e incluso con problemas de salud mental. Además, cuando tomamos estos productos, no estamos tomando alimentos frescos, que son más nutritivos, de modo que empeoramos la calidad dietética y aumentamos, por supuesto, los costes de la salud pública.

—En el contexto hospitalario, ¿qué relevancia puede tener eliminar estos alimentos?

—Es una medida prioritaria. Primero, porque debemos dar el ejemplo desde las instituciones. Es fundamental implantar menús basados en alimentos frescos, mínimamente procesados, que refuercen el mensaje de salud para la sociedad, que aumenten la confianza en las recomendaciones médicas y que sirvan de referencia educativa. Si tú vas a un hospital y te ponen justo lo que no deberías de tomar, el ejemplo no es el correcto. Por otra parte, cuando en los hospitales ponen ultraprocesados, están empeorando la recuperación del paciente. En un entorno sanitario, entiendes que van a hacer lo mejor para tu salud, entonces es un mensaje contradictorio ofrecer estos productos.

—¿Qué ultraprocesados son los más frecuentes en la dieta de los gallegos?

—Como hay poco tiempo para preparar las comidas, si vamos al supermercado, veremos que cada vez hay más alimentos precocinados, que llevan un montón de aditivos, de grasas añadidas y de ingredientes que están ahí para darles mejor sabor. Por ejemplo, las pizzas listas para meter al horno, los snacks salados que se utilizan cuando no hay tiempo para quitar el gusanillo del hambre, las frituras y la bollería industrial. También se consumen muchos cereales azucarados, embutidos, refrescos y yogures. Hay que saber que un yogur natural es un alimento buenísimo, pero un yogur azucarado es un alimento poco saludable.

—¿Existe confusión sobre estos alimentos, que muchas veces se venden con reclamos saludables como «libre de azúcares añadidos»?

—Por supuesto. Estos reclamos nos hacen pensar que son saludables, sin embargo, si miramos un snack sin azúcar, por ejemplo, la etiqueta nos va a dejar ver que seguramente tenga grasas añadidas, harinas refinadas, aditivos o edulcorantes. Lo mismo ocurre con productos que ponen «Enriquecido en vitaminas». Vale, son enriquecidos en vitaminas, pero son ultraprocesados porque tienen un alto contenido en sal, emulgentes, saborizantes o colorantes que van a impactar de forma negativa en tu salud. Esto impide que el consumidor identifique correctamente los alimentos que son adecuados. La recomendación es mirar la lista completa de ingredientes, más allá de los mensajes publicitarios que nos ponen en los envases.

—¿Cómo podemos diferenciar, por ejemplo, entre dos embutidos, cuál es más saludable y cuál menos?

—Lo que hay que mirar es en la etiqueta lo que tiene. Es un producto cárnico, entonces, el ingrediente más importante es la carne. Cuando en la etiqueta te ponen féculas, aceites, azúcares añadidos, saborizantes, nitratos, nitritos o trifosfatos, todo esto te indica que no estás comprando carne, estás comprando todo eso que disfraza como carne y que tiene un impacto verdaderamente tremendo sobre nuestra salud, sobre la microbiota intestinal, sobre las enfermedades crónicas. En la mayoría de los casos, estos productos son calorías vacías. Tú compras carne pero en realidad estás comprando algo que no te alimenta como la carne, no son proteínas, son aditivos. Hablamos de fiambres de pavo, salchichas, mortadelas, en todos estos productos, si vamos a la lista de ingredientes, cuanto más larga, peor es el alimento, más ultraprocesado está.

—¿Qué otras medidas, más allá de los hospitales, podrían mejorar nuestra alimentación?

—Como docente, creo que el primer paso es implementar una educación en nutrición de forma transversal, que sea accesible para toda la población, comenzando por los niños. Es clave formarnos en hábitos saludables, en ayudarnos a nosotros mismos, en cuidarnos a nosotros mismos, en comprender el etiquetado, en tener una capacidad crítica ante la publicidad, que no nos vendan lo que nos quieren vender, que seamos capaces de diferenciar lo que es bueno y lo que es malo. A partir de ahí, las políticas públicas son necesarias, mejorar y simplificar el etiquetado nutricional, hacer más visible cuando un producto es ultraprocesado, imponer impuestos específicos a los ultraprocesados, porque estos productos están haciendo que gastemos más dinero en sanidad pública, por tanto, que lo sufraguen. Por supuesto, hace falta una regulación estricta de la publicidad, sobre todo cuando va dirigida a niños o a colectivos vulnerables. Y la otra política que me parece fundamental es fomentar el acceso a alimentos frescos, locales, asequibles, en todos los sitios, mejorando los canales de distribución, apoyando la producción local, dando incentivos, bajando el IVA.

—¿Qué alimentos tenemos algo olvidados y podrían beneficiarnos?

—Las legumbres, que eran una parte importantísima en la dieta de todos los hogares, en Galicia también, se están dejando de lado. Consumir legumbres hace que aumentemos la cantidad de fibra que tomamos, es proteína vegetal, mejora nuestra microbiota y nuestra salud. El pan de calidad, artesano, el pan integral de verdad. El pescado, somos un sitio con muchísima costa, debemos de comer pescado varias veces a la semana, pero para eso tiene que ser asequible y para que sea asequible, a lo mejor los políticos tienen que hacer algo también. Y volver a la verdura, la fruta fresca, los alimentos de temporada, esa debe ser la base de nuestra alimentación en Galicia.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.