Estas son las vitaminas que necesitas para mantenerte sano

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Para mejorar y prevenir las carencias de vitaminas lo mejor es seguir de una alimentación saludable y equilibrada.
Para mejorar y prevenir las carencias de vitaminas lo mejor es seguir de una alimentación saludable y equilibrada. La Voz de la Salud

Una mala alimentación y el consumo de alcohol son los factores que más se relacionan con la carencia de alguna de estas sustancias

25 ene 2022 . Actualizado a las 17:09 h.

«Tómate el zumo que se le van las vitaminas». Es una frase típica de nuestros abuelos, que aunque sea errónea, esconde una preocupación base: nuestro cuerpo necesita de una serie sustancias consideradas como esenciales para su normal funcionamiento. «Una sustancia química se considera vitamina porque nuestro organismo la necesita y debe incorporarla a partir de los alimentos que ingerimos», señala el doctor Miguel Ángel Martínez Olmos, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el área sanitaria de Santiago y Barbanza y secretario de la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE). «Actúan como reguladores de nuestro metabolismo y participan en numerosos procesos bioquímicos imprescindibles para la vida», añade. 

Por eso, nuestros mayores insisten en que nos bebamos el zumo de naranja, fuente valiosa de una de las vitaminas esenciales: la C. Pero pueden estar tranquilos, porque según apuntan estudios de la Academia Española de Nutrición y Dietética, esta se conserva en la bebida hasta pasadas doce horas, si bien apuntan a que este puede volverse más amargo. Eso sí, siempre es mejor tomarse la naranja entera, ya que exprimiéndola pierde fibra, el poder saciante y además, la liberación del azúcar de las células vegetales es mayor. 

Pero dejando a un lado la C, ¿qué otras vitaminas resultan esenciales para nuestro cuerpo? Tal como apunta el doctor Martínez, «generalmente se clasifican de acuerdo con sus características químicas en hidrosolubles, como por ejemplo el ácido fólico, y liposolubles, como la vitamina D». Se diferencian en que las primeras están asociadas regularmente a alimentos con un alto contenido en agua, y las segundas, con los grasos. «Hablamos de retinol, tiamina, niacina, ácido pantoténico, biotina, piridoxina, ácido L-ascórbico, ácido fólico, colecalciferol, cianocobalamina o tocoferol. Aunque con frecuencia se conocen más por sus denominaciones como vitaminas: A, B, C, D, E, K», precisa. 

La mayoría de ellas se ingieren a través de la dieta, pero «ocasionalmente podemos obtener algunas de fuentes distintas que no sea la alimentación, como la vitamina D por exposición al sol o la vitamina K a partir de nuestra flora intestinal». De esta forma, cada grupo de alimentos contiene diferentes sustancias de este tipo en proporciones variables, así que para evitar deficiencias de algunas de ellas, es necesario tener una alimentación variada y equilibrada. 

Tipos de vitaminas:

  • Liposolubles: A, D, E y K
  • Hidrosolubles: vitamina C y las del grupo B, como la B1 (tiamina), B2 (riboflavina), niacina (B3), ácido pantoténico, B6, biotina, ácido fólico (B9), B12.

Las vitaminas liposolubles poseen una mayor capacidad de acumularse en el organismo, y por lo tanto, es más fácil que se produzca una intoxicación por su consumo excesivo. No obstante, las hidrosolubles se excretan más fácilmente, por lo que su exceso es muy raro. De hecho, estas últimas deben ser consumidas a diario para evitar deficiencias.