Repunte de casos de TCA: «Estamos teniendo una media de tres consultas de valoración por semana, algo desorbitado»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

La Voz de la Salud

Te explicamos cuáles son los posibles síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria, los principales factores de riesgo y cómo se pueden tratar

30 ago 2022 . Actualizado a las 19:08 h.

«A la hora de definir un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) es importante indicar lo que no es: no es un capricho, ni un estilo de vida, ni menos una elección, sino que se trata de un sufrimiento indescriptible», empieza relatando Alba Martínez, terapeuta de la Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña (ABAC). Así, los TCA son trastornos psicológicos graves que conllevan a alteraciones de la conducta alimentaria. La persona afectada muestra una fuerte preocupación por su peso, su imagen corporal y la alimentación, entre otros.

Cuando hablamos de un TCA se nos viene a la mente la anorexia o la bulimia, pero existen otras categorías. «Por ejemplo, el trastorno por atracón consiste en la ingesta diaria de grandes cantidades de comida en un corto período de tiempo; la vigorexia, la necesidad de ganar grasa magra junto con una distorsión de la imagen corporal; la ortorexia conlleva a una obsesión por la comida sana...», explica Martínez. 

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), los trastornos de conducta alimentaria se clasifican en anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón, TCANE (Trastorno de Conducta Alimentaria No Especificado), pica, trastornos por rumiación, trastorno por evitación o restricción de alimentos. Además, se empiezan a incluir nuevos diagnósticos como la vigorexia, la ortorexia, diabulimia —omisión de la insulina para bajar de peso—, adicción a la comida, y la obesidad

Síntomas de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)

«Dependiendo de la categoría diagnóstica, pueden darse unos síntomas u otros. Hoy en día la categoría no es tan importante, ya que se trabaja a nivel transdiagnóstico. Es decir, centrándonos en lo que tienen en común: una regulación de sus conflictos internos a través de la comida y una insatisfacción con su imagen corporal», apunta la terapeuta. «Algunas personas comen en exceso para premiarse o para castigarse. Otras necesitan desesperadamente medir todo lo que ingieren y así controlar algún aspecto de vida. Otras quieren llenar un vacío, y hay quien necesita rituales y dietas rígidas para verse bien y ser vistos», amplía. 

En cualquier caso, Martínez considera que el síntoma es aquello que todos podemos apreciar: una mala alimentación y una mala relación con su cuerpo, pero necesitamos comprender cuál es el malestar subyacente para que la persona actúe de esa manera.