Enrique de Madaria, experto en cáncer de páncreas: «Solo en este último año he empezado a ver algo realmente esperanzador»

ENFERMEDADES

Enrique de Madaria, médico especialista en pancreatología.
Enrique de Madaria, médico especialista en pancreatología. Jose Navar

El médico especializado en gastroenterología y pancreatología destaca que la incidencia está creciendo y que, cada vez, atiende a pacientes más jóvenes

19 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Enrique de Madaria (Alicante, 1975), especialista en Aparato Digestivo, es uno de los expertos que mejor conoce el páncreas en España. Descubrió su interés por este órgano —desconocido para la mayoría— a comienzos de los dos mil, cuando le propusieron dirigir una unidad especializada en él. Desde entonces, no solo ha investigado las causas que lo enferman, sino que también ha hecho que la sociedad contribuya a luchar contra ellas. Cada año, organiza la Carrera contra el Cáncer de Páncreas, con la que recauda fondos para financiar estudios relativos a este tumor, entre ellos, el del doctor Mariano Barbacid.

El 24 de febrero repartirá su jornada en Pontevedra, con tres charlas organizadas por el Complexo Hospitalario Universitario de la ciudad (CHUP). A las 11.30 y 13.30 en el Hospital Montecelo —la primera consiste en encuentros bajo demanda—, y una tercera, a las 18.30 en la sede de Afundación. Las ponencias forman parte de la iniciativa iniciativa Pontevedra, quen pasa? 6 meses, 6 ponentes.

—Pocos saben que hace el páncreas. ¿Cuál es su función?

—Es un órgano que está muy escondido en la parte alta de la barriga, detrás del estómago, y tiene una doble función. Primero, la de manejar los niveles de glucosa en la sangre. Cuando suben, la parte endocrina del páncreas libera la hormona insulina a la sangre. Esta es una señal que se manda a todas las células de nuestro cuerpo para decirles que abran las puertas a la glucosa, para consumirla. ¿Qué pasa si falla el páncreas? Si no puede producir insulina, la glucosa sube en la sangre. Los niveles de azúcar permanentemente altos acaban causando un daño en nuestro cuerpo, que es la diabetes. Luego, por otra parte, el páncreas es esencial en la digestión de la comida. Si la otra era la función endocrina, esta es la exocrina, porque produce una secreción: el jugo pancreático. Cuando comemos se vierte al intestino, se mezcla con la comida y ese líquido está lleno de enzimas, proteínas que son como pequeñas 'maquinitas', encargadas de digerir la comida. Cuando, por ejemplo, nos comemos una hamburguesa, haya hidratos de carbono, grasas o proteínas, el jugo pancrático, sus enzimas y fermentos, se encargan de ir desmenuzando cada uno de esos macronutrientes y convirtiéndolos en moléculas tan básicas que puedan ser absorbidas más adelante en el intestino.

—¿Es un órgano muy resistente a los daños que podamos ocasionarle, como sucede con el hígado?

—Hay varias cosas que dañan el páncreas. El alcohol puede provocar pancreatitis aguda o crónica, pero es necesario tener un consumo muy elevado y diario durante años y años. También cáncer de páncreas. El tabaco favorece ambas situaciones. La obesidad es un factor de riesgo para este tipo de tumor. Y, luego, tener piedras en la vesícula es una causa frecuente de enfermedad pancreática. Resulta que el conducto de la bilis y el del páncreas desaguan en el intestino, en el mismo orificio, por lo que si cae una piedrecita en ese desagüe común, puede inflamar el páncreas y provocar una pancreatitis aguda, que es una enfermedad muy frecuente.

—¿Hasta qué punto importan los hábitos de vida en el páncreas?

—El tema es que intentar prevenir el cáncer de páncreas es difícil, porque si bien una ingesta muy alta de alcohol, fumar o tener obesidad se relacionan con ello, la asociación es relativamente pequeña. ¿Qué quiere decir esto? Pues que hay muchos pacientes con cáncer de páncreas que ni son obesos, que no fuman y no beben mucho. A pesar de que hay cosas que podemos hacer para disminuir nuestras probabilidades de un cáncer de páncreas, desafortunadamente, muchos casos no tienen una causa identificable y prevenible. Se puede prevenir un porcentaje, pero no un gran porcentaje. Por ejemplo, la mayor parte de cáncer de pulmón aparece en fumadores. El hábito tabáquico da cuarenta veces más riesgo de algunos tipos de cáncer de pulmón. Sin embargo, el fumar en el cáncer de páncreas solo dobla las posibilidades. Es decir, uno es por 40 veces, y el otro por 2. No existen unas pautas de vida sana que permitan prevenir el cáncer de páncreas con alta efectividad. Por supuesto que no tener obesidad, no fumar y no consumir una cantidad de alcohol muy importante es tan sano para todo lo demás que, si además tienes un poco de menos riesgo de cáncer de páncreas, mejor. Probablemente esté sobreviviendo por muchas otras cosas.

—¿Por qué el cáncer de páncreas tiene una de las supervivencias más bajas?

—Por tres cosas. Primero, cuando empieza a crecer el tumor dentro del páncreas, no da síntomas. Generalmente los síntomas aparecen porque el páncreas tapa el conducto de la bilis y te pones amarillo. Eso puede hacer que te diagnostiquen pronto, pero si no hay esa oclusión, sigue creciendo y uno no se percata. Cuando aparecen los síntomas suele ser demasiado tarde, porque está afectando otros órganos o se ha diseminado. La segunda es que tiende a hacer metástasis muy rápido. Primero a los ganglios linfáticos alrededor del páncreas y, después, pasa a la sangre y viaja a otros órganos, como el hígado. Esto ocurre al inicio de la enfermedad, de forma que muchos pacientes, aunque parezca que no tengan metástasis, en realidad tienen pequeñas metástasis ya en el cuerpo desde etapas muy tempranas. Por último, no tenemos un tratamiento médico que consiga controlar esas células que han escapado del páncreas y que darán lugar a implantes de cáncer que van a crecer en el futuro. Tenemos quimioterapia, radioterapia, pero no es lo suficientemente eficaz para controlar esa enfermedad que ya está fuera del páncreas. Así que, crece silencioso hasta etapas en las que no las puedes curar; se disemina rápido y no tenemos armas suficientes para esa diseminación que ha ocurrido tan pronto. Todo esto hace que el tumor esté en la doceava posición en España en cuanto a casos, pero que sea el tercero en mortalidad. Solo el 20 % de los cánceres de páncreas se pueden operar al diagnóstico. La cirugía es el único tratamiento potencialmente curativo que tienen estos pacientes. 

«El cáncer de páncreas tiene una tendencia biológica a expandirse»

Enrique de Madaria.
Enrique de Madaria. Jose Navar

—Se describe como un cáncer muy agresivo. ¿De dónde viene este agresividad?

—La mutación, que es el pilar fundamental del cáncer de páncreas, está en una proporción muy alta de los tumores. Aparece en una molécula KRAS, que tienen que ver con cómo la célula se reproduce y que mutaciones en esas células facilitan que haya cáncer. Hasta ahora, no tenía ningún fármaco que pudiera controlarla. Por otra, es un tumor que se rodea de un ambiente especial, parecido al tejido que ocurre en las cicatrices, que se llama estroma. Este hace que haya un conjunto de células que producen fibrosis, que producen colágeno, y que crean un ambiente tumoral en el que a la quimioterapia le es difícil actuar. Por último, está esa tendencia biológica a expandirse rápidamente. Todo eso unido hace un tumor muy agresivo en el que clásicamente no teníamos armas para poder controlar una vez salía del páncreas.

—Entiendo que habrá una noticia positiva.

—La supervivencia a cinco años es alrededor del 10 %. De 100 solo 10 están vivos a 5 años. Pero, ¿qué es lo positivo? Que después de muchísima investigación y con una molécula muy difícil como es el KRAS, están empezando a salir fármacos que actúan sobre esa mutación. Ya se están probando en ensayos clínicos y esperamos tener resultados muy pronto, probablemente a lo largo de este año o el que viene, de cuál es el efecto real de estos en el cáncer de páncreas. Por otro lado, están empezando a aparecer los primeros progresos en la inmunoterapia. Esto consiste en modificar nuestro sistema inmunológico para que detecte mejor al cáncer y lo pueda eliminar. Es una terapia que se había resistido mucho al cáncer de páncreas hasta ahora. De hecho, hay un primer estudio en el que se muestran cosas positivas de la posibilidad de hacer vacunas contra el cáncer de páncreas que provoquen respuestas del sistema inmunológico que ayuden a que se controle. Son estudios preliminares, pero está empezando a haber cosas. También hay unas primeras experiencias con células CAR-T, que es coger células inflamatorias del hipocito C de nuestro cuerpo y programarlos para que vayan contra cáncer de páncreas. Estamos hablando de algunos tratamientos que son muy complejos y difíciles de usar en todo paciente en el futuro, pero son avances indudables. Y luego esos inhibidores de KRAS, los cuales se pueden usar de forma más fácil en un número alto de pacientes y que estamos pendientes de los resultados que darán los ensayos clínicos muy pronto. Hay mucha investigación, ojalá hubiera más fondos para investigar contra este tumor tan letal. Pero sí que es verdad que yo empecé como especialista en enfermedades del páncreas en el 2005. Solo en este último año he empezado a ver algo realmente esperanzador para un cambio real en la supervivencia del cáncer de páncreas, que no sea ir ganando meses. Porque ha habido una época, en los últimos diez años, en el que ha habido un desarrollo de quimioterapias que iban cada vez un poco mejor. Cada avance aumentaba unos cuantos meses de vida y así ibas incrementando la supervivencia poco a poco, pero los nuevos tratamientos dan la impresión de que podrían alargar la vida, potenciar la curación del paciente de una forma más efectiva. Por primera vez en este último año es la sensación que estoy teniendo de esperanza de cosas ya más cercanas al paciente.

—Se acaba de conocer el anuncio del doctor Barbacid. ¿Queda por ver su aplicación?

Es un estudio en ratones. Se dieron cuenta de que cuando usas fármacos como el que te decía de inhibidores del KRAS, al final, hay algunas células que consiguen escapar a la toxicidad de estos fármacos. Sucede como con las quimioterapias, que llega un momento que deja de funcionar y crece el tumor de nuevo porque se seleccionan células, y el tumor se acaba reproduciendo. Barbacid empezó a investigar cómo atacar, simultáneamente, a las células del cáncer de páncreas por diferentes flancos. Es decir, con diferentes dianas moleculares, con diferentes medicinas que actuaban en diferentes funcionamientos de la biología del tumor. Así, descubrieron que si se atacaba desde tres estrategias diferentes al mismo tiempo se conseguía eliminar el tumor en ratones. Esto tiene varias cosas buenas: que funciona en un modelo experimental; que podría ser positiva para probar en humanos en el futuro, y que son tres fármacos. Las dos cosas negativas es que es un estudio en ratones y, como hemos visto antes en la historia, podría no funcionar en humanos. Y, segundo, que uno de los fármacos que usaron aún no está disponible para humanos y podría ser bastante tóxico, con lo cual, quizá haya que desarrollar una variante que no lo sea. Estamos hablando de años. Desgraciadamente, la mayor parte de pacientes con cáncer de páncreas no podrán beneficiarse de los resultados del estudio de Barbacid, pero espero que sí puedan beneficiarse de estos otros avances de los que hemos hablado, por lo menos en el seno de ensayos clínicos.

—¿Crecen los casos de cáncer de colon en jóvenes?

—En el informe anual de la Sociedad Española de Oncología Médica se describe que está aumentando el cáncer de páncreas. Lo que no se sabe muy bien es si es porque en general está aumentando su frecuencia o si específicamente gente joven. Sí que sabemos que en los últimos años hay un aumento de cáncer de páncreas, que es ligero pero que está ocurriendo. En mi experiencia, te puedo decir que estoy diagnosticando a gente de unas edades de cincuenta años con frecuencia. Incluso, hace unos años, a un niño de 16 años. Por esto, sí que da la impresión de que está afectando a gente más joven.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.