¿Tengo artrosis o artritis? Dos enfermedades muy distintas que atacan a manos y rodillas

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

¿Cómo puedo saber si tengo artritis o artrosis en la mano?
¿Cómo puedo saber si tengo artritis o artrosis en la mano?

Ambas son patologías reumatológicas, pero las causas y los síntomas de una y otra son diferentes

08 sep 2025 . Actualizado a las 11:51 h.

Entre la artrosis y la artritis hay un mundo, aunque su etiqueta se parezca. La primera es una enfermedad degenerativa que afecta al cartílago de las articulaciones, «es decir, a la esponja que permite que los huesos se muevan sin rozar entre sí», precisa el doctor David Castro, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatólogo del Hospital General Universitario de Ciudad Real. Con el tiempo, el posible desgaste de este cartílago puede provocar dolor, rigidez y dificultad para moverse. Se considera la enfermedad articular más frecuente y su dolor es de tipo mecánico: mejora con el reposo y empeora con los movimientos.

En cambio, la artritis es una inflamación, es un síntoma «en el contexto de una enfermedad inflamatoria autoinmune», indica el especialista. El sistema inmunológico ataca por error a las articulaciones con una manifestación clínica parecida a la artrosis: hinchazón, calor, dolor e incluso daño estructural, si no se trata a tiempo.

La artrosis no es hereditaria, aunque se ha reconocido un componente de riesgo genético. Además, existen factores de riesgo como la obesidad, la inestabilidad articular por falta de músculo o las alteraciones en la postura, las cuales tienen un impacto en el desarrollo de la enfermedad.

Por su parte, la artritis también tiene una base genética, aunque esto no es suficiente para explicar su aparición. Se sospecha que son necesarios otros factores ambientales para su desarrollo como el consumo de tabaco, la obesidad, las dietas ricas en ultraprocesados, la inactividad física y las infecciones periodontales.

La artrosis está más asociada a la edad que la artritis. Se estima que la mitad de la población adulta de más de 50 años muestra signos radiológicos de ello en la rodilla. Con todo, es posible que una persona joven también la padezca. «Algunos jóvenes pueden desarrollar artrosis si han tenido lesiones deportivas importantes, malformaciones articulares o enfermedades que afecten al cartílago», explica el doctor, que añade: «También ciertas profesiones que implican movimientos repetitivos o sobrecarga articular pueden favorecer su aparición antes de tiempo». Es el caso de los trabajos manuales o aquellos que impliquen cargas y esfuerzos. Al contrario de lo que se suele pensar, la población joven sí padece artritis, incluso a edades infantiles.

De las manos a las rodillas

Existen dos zonas del cuerpo en las que es habitual desarrollar tanto una enfermedad como la otra; las manos y las rodillas. En estas últimas, la artrosis suele estar relacionada con el desgaste por la edad, «sobrepeso, lesiones previas o una carga repetida con pequeños microtraumatismos en la articulación, por ejemplo, en ciertos trabajos o deportes», explica el experto. Su origen exacto se desconoce, aunque median factores genéticos y ambientales, como determinadas ocupaciones laborales y el excesivo ejercicio físico.

En la mano, además de la edad y de factores genéticos, el reumatólogo apunta que la artrosis también tiene un componente hereditario, «sobre todo en mujeres, y que puede estar en relación, de manera similar a la que ocurre en la rodilla, con trabajos muy manuales y que impliquen mucha repetición», añade. En este caso, cuenta la Sociedad Española de Reumatología, «el paciente suele recordar que su madre o su abuela tenían las manos iguales».

Que la artritis afecta a articulaciones como las rodillas o a las manos se debe a que todas las enfermedades que cursan con artritis —artritis reumatoide, artritis psoriásica, lupus, enfermedad de Sjögren o de Behçet— se explican porque «el sistema inmune ataca el tejido sinovial que recubre las articulaciones y provoca inflamación», señala el especialista.

Así, en la mano, la artrosis puede formar nódulos en los nudillos, «rigidez matutina de pocos minutos de duración y dolor que aumenta con el movimiento», reconoce el reumatólogo. Con la artritis hay inflamación visible, rigidez, calor, pérdida de fuerza, y dolor que empeora con el reposo y mejora con la actividad. En las rodillas, la artrosis provoca dolor al caminar o cargar peso, rigidez que mejora al andar y sensación de bloqueo o inestabilidad. Con la artritis, vuelve a aparecer esa inflamación, y la rigidez se prolonga por la mañana, «que puede llegar a durar incluso más de una hora», detalla.

Explicar por qué se suelen ver afectadas es cuestión de sentido común. Las personas hacen mucho uso de ambas articulaciones a lo largo del día. «Las rodillas soportan gran parte del peso de nuestro cuerpo, por lo que están expuestas a un gran desgaste. Las manos, por su parte, están constantemente en movimiento y son fundamentales en todas nuestras actividades de la vida diaria», señala el experto.

Prevenir con un estilo de vida saludable

¿Se pueden prevenir? Hasta cierto punto. El doctor Castro insiste en la idea de que, en lugar de evitar, se puede retrasar. «Para las rodillas habría que mantener un peso saludable, hacer ejercicio regular sin impacto excesivo y evitar sobrecargas, mientras que en el caso de la mano, mantener la movilidad y la fuerza con ejercicios sencillos también es muy beneficioso», expone.

Eso sí, una vez aparece la artrosis, esta no desaparece. La buena noticia es que existen muchas opciones para aliviar el dolor, mejorar la función de la articulación y frenar el avance. «Usamos analgésicos y antiinflamatorios como tratamiento sintomático, ejercicios específicos, pérdida de peso en el caso de la rodilla y, en casos seleccionados, infiltraciones que pueden estar guiadas por la ecografía, o incluso cirugía en casos muy evolucionados», describe el portavoz de la SER. Además, también se están utilizando fármacos condroprotectores en pacientes seleccionados, que intentan retrasar el avance de la patología. Por último, los afectados también pueden recurrir al uso de férulas, en terapia ocupacional y a la fisioterapia.

Ahora bien, a diferencia de la artrosis, en la artritis se cuenta con un amplio abanico de tratamientos sistémicos que modifican el curso de la enfermedad. «Se utilizan fármacos inmunomoduladores (como el metotrexato), biológicos (como los de las familias anti-TNF y anti-IL6, entre otros) y otros fármacos dirigidos a pequeñas diana (como los inhibidores de la JAKinasas) que han cambiado radicalmente el pronóstico de estas enfermedades», celebra el médico del hospital de Ciudad Real. Además, se puede incluir terapia para el dolor, cuidados locales, fisioterapia e, incluso, infiltraciones locales con corticoides y anestésicos. Esto último, de nuevo, en casos seleccionados.

¿Frío o calor?

Para la artrosis, ¿frío o calor? La sociedad de reumatólogos a nivel nacional explica que el calor, en general, es más beneficioso para la artrosis. Propone aplicarlo de forma casera, con una esterilla eléctrica o con una bolsa de agua caliente sobre la articulación dolorosa, porque alivian el dolor y relaja la musculatura. Solo en caso de brote inflamatorio es útil aplicar frío local, mediante bolsas de hielo o baños fríos.

Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.