Teresa Regueiro, paciente de mieloma múltiple: «Pensaba que me iba a morir antes de los 50»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Teresa Regueiro, paciente de mieloma múltiple.
Teresa Regueiro, paciente de mieloma múltiple. XOAN CARLOS GIL

Regueiro, que ahora tiene 58 años, lleva 13 conviviendo con esta enfermedad incurable que afecta a 15.000 personas en España

06 sep 2022 . Actualizado a las 11:33 h.

Recibir un diagnóstico de cáncer que no tiene cura parece una sentencia final. Un momento doloroso y definitivo en el que la vida se quiebra. Así lo describe Teresa Regueiro, que padece un mieloma múltiple. Se trata de una enfermedad que ataca a las células plasmáticas de la médula ósea y que, a día de hoy, no se puede curar. Pero la historia de Regueiro, que en el momento del diagnóstico tenía 45 años, es particular. A pesar del mal pronóstico, la viguesa hizo un tratamiento que le permitió llegar a una remisión completa.

Hoy, a 13 años del inicio de su enfermedad, Teresa es presidenta de la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple (Cemmp), entidad que fundó con el fin de ayudar y acompañar a otros en su situación. «Este es un cáncer que al año tiene unos 2.000 pacientes nuevos en España. En todo el país somos unos 15.000, o sea, muy pocos en comparación, por ejemplo, con el cáncer de mama», observa.

Con estas cifras, ilustra la realidad de una enfermedad que no se conoce: el acceso a información veraz, tratamientos eficaces o incluso ensayos clínicos es, para estos pacientes, limitado. Por esta razón, Teresa decide contar su historia en el Día Mundial del Mieloma Múltiple. Dice que el dar visibilidad a la enfermedad se ha convertido para ella en una misión de vida.

La depresión como síntoma

Para Teresa, todo comenzó con el deterioro de su salud mental. En aquel entonces, ella tenía 45 años, estaba casada y tenía dos hijos. «Llevaba unos meses muy abatida. No sabía lo que me pasaba. No me encontraba bien, pero no física sino psicológicamente. Hay algunos cánceres donde el primer síntoma es una depresión. Después, cuando fue el diagnóstico, las cosas cuadraron», recuerda.

Sin embargo, no fue la depresión lo que hizo que Teresa sospechara de una enfermedad grave. «Yo tenía muchos dolores de cabeza, toda la vida. Pero realmente llevaba meses doliéndome mucho más fuerte de lo normal. Y luego se manifestó el cáncer de una forma muy visible. El cáncer se comió una parte de mi cráneo y yo no me di cuenta hasta que esto se convirtió en algo muy grande. Tenía un edema en la cabeza. Al hacerse visible de esa manera, fui a hacerme radiografías, a ver qué me pasaba, aunque nunca pensé que fuera un cáncer», admite.