Virginia Pubul, médica nuclear: «Lo que viene para el cáncer de próstata va a ser la bomba»

EL BOTIQUÍN

Virginia Pubul es jefa del servicio de Medicina Nuclear del CHUS.
Virginia Pubul es jefa del servicio de Medicina Nuclear del CHUS. Sandra Alonso

Pese a que el término 'radioactivo' siga generando desconfianza, esta especialidad de reciente creación promete un nuevo horizonte de posibilidades en medicina

25 nov 2022 . Actualizado a las 11:54 h.

Pocas médicas tan entusiastas van a encontrarse como Virginia Pubul. La jefa de medicina nuclear del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) reivindica una especialidad todavía desconocida para el gran público. A aquellos que abandonaron la tabla periódica hace muchos años, su apellido —nuclear—, puede imponerles cierto respeto. Tal vez sea preciso un pequeño recordatorio: radiactivo no es sinónimo de negativo. Desde finales de los años setenta, esta rama de la medicina ha ido cogiendo impulso y es una de las grandes esperanzas futuras ante muchas enfermedades; especialmente por las posibilidades que ya demuestra a la hora de combatir el cáncer. Tanto a nivel de diagnóstico como de tratamiento.

Los sanitarios llevan utilizando la radiación desde hace años, ya sea pruebas diagnósticas como el TAC o en terapias contra el cáncer, «pero en radiología o radioterapia, la radiación se origina fuera del paciente, es radiación externa. Trabajamos a nivel molecular, nosotros utilizamos radiofármacos y ellos fuentes de radiación». Les invitamos a esta charla sobre el futuro y el presente de nuestra salud desde un prisma que tal vez aún no conozcan. «Somos pocos, pero cada vez nos vamos a hacer más y más importantes».

—La medicina nuclear ha protagonizado unos avances espectaculares en las últimas dos décadas, pero a mucha gente ese apellido de 'nuclear' le sigue llevando hasta Chernóbil.

—(Ríe) Pues sí. Se le llama nuclear porque utilizamos unos medicamentos llamados radiofármacos, que es un concepto muy importante y que son muy desconocidos para la gente. Son medicamentos especiales porque en su composición llevan un isótopo radiactivo, un radionúclido. Esto no es más que un elemento inestable que, para alcanzar estabilidad, emite radiación. Son fármacos especiales que nos sirven para diagnosticar y tratar un montón de enfermedades. Pero son medicamentos, con su ficha técnica y sometidos a los mismos controles que cualquier otro. Pero sí, se sabe muy poco sobre nosotros. Incluso nuestros propios compañeros médicos saben muy poco. Somos una especialidad muy diferente a otras más conocidas como el radiodiagnóstico o la oncología radioterápica.

—Usted misma lo dice, se sabe muy poco sobre su especialidad.

—En los primeros años, antes de que surgiese la especialidad, los isótopos radiactivos, los radiofármacos, los utilizaban un montón de especialistas: oncólogos, internistas, radioterapeutas y los propios radiólogos. Ellos fueron los primeros médicos nucleares, pero no era una especialidad separada. Luego nos dimos cuenta de que los campos en los que había uso de radiación (radioterapia, radiología y medicina nuclear) éramos muy diferentes, y eso es lo que motivó el nacimiento de la especialidad. Las tres utilizamos radiaciones, pero es que la radiación es algo que forma parte de nuestra vida diaria. El 82 % de la radiación que recibe el ser humano procede de fuentes naturales como el sol.