Jaume Capdevila: «Lo habitual cuando diagnosticamos tumores neuroendocrinos es que ya hayan hecho metástasis»

Lois Balado Tomé
Lois Balado LA VOZ DE LA SALUD

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El presidente del Grupo Español de Tumores Neuroendocrinos y Endocrinos (GETNE) y portavoz de la SEOM advierte que, aunque se trate de un cáncer que avanza más lento, suele encontrarse tarde. Se trata del tipo de cáncer que sufre la pareja de la «influencer» Chiara Ferragni

09 nov 2022 . Actualizado a las 14:27 h.

Todos sabemos que los fumadores tienen más riesgo de padecer un tumor en los pulmones, ¿pero sabían que hay cánceres de pulmón que no están directamente relacionados con el tabaquismo? Fedez, pareja de la influencer Chiara Ferragni, anunció en su Instagram que padece un tumor neuroendocrino. Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente, silencioso y que, pese a los grandes avances que se han conseguido en la lucha contra esta enfermedad en la últimas décadas, es todavía un gran desconocido. El italiano, que ha sido diagnosticado de uno en el páncreas, ha tenido mala suerte, ya que su prevalencia es de menos de 10 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, aunque la mayoría de estos tumores silenciosos suelen descubrirse demasiado tarde (cuando ya existe metástasis), se extienden de manera más lenta que los cánceres «habituales» y suelen permitir una mejor calidad de vida. Así nos lo explica Jaume Capdevila, presidente del Grupo Español de Tumores Neuroendocrinos y Endocrinos (GETNE), responsable del área neuroendocrina en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona y portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

-Empecemos por el principio, aunque entiendo que la pregunta se las trae, ¿qué es un tumor neuroendocrino?

-Los tumores neuroendocrinos son un tipo de cáncer. Se caracterizan, en general, por tener un crecimiento algo más lento que la mayoría de cánceres del cuerpo. Esto no es así en todos los casos, porque es verdad que hay tumores neuroendocrinos llamados carcinomas neuroendocrinos que son tan agresivos como un cáncer de colon, de mama o de pulmón. Pero, en general, la mayoría de tumores neuroendocrinos son de lento crecimiento. Pueden aparecer prácticamente en todas partes del cuerpo. Los más frecuentes son los de origen pulmonar y los de origen digestivo: páncreas e intestino. Como no tienen unas características muy peculiares a simple vista, no se pueden detectar de forma precoz. Algo que sí se consigue con el cáncer de colon o el de mama. Es muy habitual que cuando diagnosticamos a pacientes con tumores neuroendocrinos, aunque sean de lento crecimiento, ya hayan hecho metástasis. Uno de los grandes problemas que tiene esta enfermedad es que, al no tener esos síntomas característicos cuando aparece, tiene un retraso diagnóstico que se calcula que está entre los cinco y los siete años. Y esto hace que, en la gran mayoría de casos, encontremos metástasis en el momento del diagnóstico.

-En un principio, sonaba bien eso de que se extienda más lento, pero veo que el pronóstico no tiene que ser necesariamente mejor...

-No. Aunque depende del origen de la enfermedad. Un tumor de estos, como cualquier cáncer, cuando hace metástasis, por desgracia, no se puede curar. La supervivencia y el pronóstico dependen de muchos factores. Del propio origen de la enfermedad, de si son muy lentos o medianamente lentos. No todos tienen las mismas características. Hay muchos factores. No se puede decir que sean cánceres más benévolos o más lentos porque, al fin y al cabo, acabarán progresando y provocando el fallecimiento de la mayoría de pacientes. Esperemos que más tarde que temprano, pero esto es lo que acaba pasando prácticamente en todos los casos. El gran problema es que tiene esa peculiaridad de que requiere un cierto tiempo para poder crecer más que otro cáncer del mismo órgano. Por ejemplo, un neuroendocrino pancreático no tiene nada que ver con un adenocarcinoma pancreático. El cáncer de páncreas habitual es de muy rápido crecimiento y de pronóstico horrible. El neuroendocrino pancreático tarda mucho más en crecer y, aunque tenga metástasis, tiene un pronóstico mucho más largo. El gran problema es que somos incapaces de diagnosticarlo en estadios precoces, que es cuando es curable la enfermedad. Los motivos son muchos. Durante muchos años, no se tenía suficiente consciencia de la propia enfermedad, no había el conocimiento necesario. Se diagnosticaban erróneamente como otros tipos de tumores. No hay síntomas característicos. En el de recto, por ejemplo, hay un sangrado intestinal y ya dices, «ahí está». En este tipo de tumores, cuando uno se da cuenta, ya es demasiado tarde y la metástasis ha aparecido.

-Las neuronas y las hormonas están presentes en el nombre del tumor, ¿por qué son neuroendocrinos?

-El nombre se refiere al origen embrionario de la enfermedad. A nivel neuronal o cerebral no guarda ningún tipo de relación. No es que sean tumores que aparezcan en el cerebro ni mucho menos. Pero sí que se relacionan con la liberación de ciertas hormonas o péptidos o neuropéptidos que tienen una actividad característica. Hay tumores que son capaces de liberar hormonas o péptidos que generan unos síntomas específicos relacionados con un síndrome. Los tumores de intestino delgado que liberan los péptidos que se relacionan con el síndrome carcinoide tienen unos signos característicos: el flushing o rubor facial, la diarrea o los problemas cardíacos son típicos del síndrome carcinoide. O un tumor neuroendocrino pancreático que libere hormona de la insulina será un insulinoma y generará bajadas de azúcar, hipoglucemias importantísimas en los pacientes, y eso a veces te permite diagnosticarlos un poco antes. Pero, en general, el porcentaje es relativamente bajo. El 15 al 20 % de los tumores endocrinos pueden asociarse a un síndrome hormonal. La mayoría no se van a asociar a alteraciones de hormonas.