Estados Unidos abandona la diplomacia y se lanza a derrocar al régimen iraní junto a Israel

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

Una imagen satelital muestra una fragata en llamas en la base naval de Konarak en Irán.
Una imagen satelital muestra una fragata en llamas en la base naval de Konarak en Irán. VANTOR | REUTERS

Netanyahu y Trump aseguran que Alí Jamenéi murió en los ataques, pero Teherán niega tal afirmación

01 mar 2026 . Actualizado a las 07:27 h.

«Cuando terminemos, tomen el control de su Gobierno, será suyo para tomarlo». Así dio por comenzada la ofensiva contra Irán el presidente de EE.UU., Donald Trump. Un llamamiento evidente a derrocar el régimen de los ayatolás, que ha gobernado el país desde 1979 y que, por primera vez en su historia, ve sus cimientos debilitarse. Las conversaciones en Suiza no fueron productivas, no hubo grandes logros en cuanto a la desnuclearización del país persa y el líder republicano optó por las armas. Una ofensiva coordinada con Israel que podría haber acabado con la vida de algunos dirigentes de renombre y que al menos se cobró la vida de 200 personas, según la Media Luna Roja.

También fue atacada la residencia del líder supremo, Alí Jamenéi. Funcionarios iraníes dijeron que fue evacuado fuera de la capital para ponerlo a salvo. «Está vivo, que yo sepa», declaró el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, frente a declaraciones del primer ministro israelí Netanyahu, de que había «crecientes pruebas» de su muerte. Idea que Trump confirmó: «Jameneí, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto», escribió en Truth Social. «Esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país», insistió. Se dan por confirmadas las muertes del ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour.

En un discurso oscurantista, Trump anunció la ofensiva «para evitar que esta dictadura tan perversa y radical amenace a Estados Unidos y nuestros intereses fundamentales de seguridad nacional» con un arma nuclear, el asunto central de las conversaciones en Ginebra y que evidentemente no han llegado a buen puerto.

De forma similar se expresó el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu: «Ha llegado el momento de que todos los segmentos del pueblo iraní —los persas, los kurdos, los azeríes, los baluchis y los ahwazis— se liberen del yugo de la tiranía y construyan un Irán libre y en paz».

Entre las 200 víctimas mortales y 747 heridos, destacó sobre todo que muchas de ellas llegaron a raíz de un ataque notificado por la Fiscalía de Minab, que aseguró que Israel fijó como objetivo una escuela infantil y acabó con la vida de 85 personas, la mayoría niñas. «El enemigo piensa que la nación de Irán se rendirá ante sus lamentables demandas con estas cobardes acciones», apuntó el Consejo Supremo de Seguridad Nacional en un comunicado. «Los iraníes no han empezado esta guerra, pero actúan con valentía en defensa propia. La nación iraní no es enemiga del pueblo estadounidense y somos amigos de todos los países de la región. Debemos atacar las fuentes de la agresión, en defensa propia», agregó el Gobierno.

Bloqueo y revancha

El régimen iraní llevaba semanas preparándose para el ataque con la compra de misiles y con maniobras en el estrecho de Ormuz. Y no se quedó de brazos cruzados después de la andanada de proyectiles americanos. En respuesta a la ofensiva de EE.UU. e Israel, el régimen puso su ojo en Tel Aviv y las bases norteamericanas de la región. Jordania, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin notificaron fuertes explosiones en sus respectivos territorios. Algunos drones que no alcanzaron su destino y misiles defectuosos también tocaron suelo en Siria, según fuentes locales. Pero la jugada que ejecutó Teherán seguidamente es más peligrosa.

La Guardia Revolucionaria amenazó con atacar buques en el estrecho de Ormuz, una de las arterias comerciales por vía marítima más importantes del sector petrolero mundial, en represalia a la ofensiva. «Se advierte a los navegantes que las transmisiones o declaraciones que indiquen el cierre del estrecho de Ormuz no son legalmente vinculantes ni constituyen una restricción legal a la navegación según el derecho internacional a menos que se implementen y apliquen de conformidad con los marcos legales aplicables», recordó el centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) en un comunicado.

No obstante, la navegación por estas aguas ya es peligrosa por estar al alcance de los hutíes de Yemen. El propio Hezbolá, el partido-milicia más grande de Irán, dio aviso al resto de países de Oriente Medio «que reconozcan los peligros que entraña la agresión y resistan ante ellos», porque EE.UU. no quiere países «soberanos» no alineados con sus intereses. Tras los ataques de la mañana y de la tarde, no se notificaron más comentarios de las partes involucradas en la ofensiva. No obstante, Netanyahu y Trump pudieron telefonearse. Igualmente, los demócratas volvieron a protestar por no notificar la operación al Congreso, aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró hacerlo.