Trump fija «los próximos diez días» como fecha límite para un ataque contra Irán

Pablo medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

El presidente de EE.UU., Donald Trump, durante la reunión del Panel de la Paz.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, durante la reunión del Panel de la Paz. Kevin Lamarque | REUTERS

Tanto la Unión Europea como Rusia instan a continuar la vía diplomática para evitar la guerra

20 feb 2026 . Actualizado a las 02:12 h.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha comenzado a deshojar la margarita de la guerra y la paz. Mientras en Teherán preparan una respuesta para la petición de Washington de restringir su capacidad nuclear y balística, el dirigente republicano ultima preparativos para movilizar soldados y naves a zonas próximas a Irán para coordinar un posible ataque que puede producirse «en los próximos diez días» o incluso este fin de semana sin dar cabida a la propuesta del régimen de los ayatolás sobre su uranio enriquecido y sus misiles.

Tanto The New York Times como The Wall Street Journal y la CNN coinciden en citar a funcionarios de la Casa Blanca que inciden en que Trump «está dedicando mucho tiempo a pensar» en una acción militar sobre la república persa. La movilización del portaviones USS Gerald R. Ford desde el Caribe a aguas de Oriente Medio para unirse a un contingente de más de 50 aeronaves y la activación de los más de 30.000 soldados desplegados en distintos países de la región son la señal de Trump de que el tiempo para Teherán se agota. «Ahora quizás tengamos que ir un paso más allá, o quizás no. Quizás lleguemos a un acuerdo [con Irán]. Lo sabrán probablemente en los próximos 10 días», dijo el presidente estadounidense.

La guerra podría no tardar en llegar. Cumplir el plazo de los diez días dependerá de la disposición del republicano a aceptar la presión de Israel, que quiere ver el fin de la república persa desde el 7 de octubre del 2023, y de cómo de preparado esté su Ejército para acometer una operación que el portal Axios, citando fuentes militares, asegura que «probablemente sería una campaña masiva que duraría semanas». La última vez que EE.UU. se midió con Irán fue el pasado verano, cuando durante 12 días Washington bombardeó las instalaciones nucleares iraníes junto a Tel Aviv, que también ha comenzado a hacer preparativos para los días venideros.

No en vano, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, tiene previsto reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el próximo 28 de febrero, cerca del límite para la respuesta de Teherán.

Apostar por el diálogo

La capacidad militar estadounidense es reducida en comparación a otras campañas militares en la región. Durante la guerra del Golfo de 1991 y la invasión de Irak, sus aviones se contaban por miles. Esta vez, y en parte debido a que ningún país colaborará de forma activa en la intervención, el contingente será más reducido y más preciso. También para evitar daños civiles que espoleen el ya generalizado desprecio a EE.UU. en la región.

Con respecto a la naturaleza del ataque, ni el Ejército, ni el Pentágono ni el presidente han dado detalles. El alcance puede llegar a un nuevo deterioro del arsenal iraní o directamente derrocar a un régimen muy debilitado tras las fallidas campañas contra Israel. De todas formas, Trump se reserva frente a esta última opción debido a la ola de desastres que puede desatar en la región. Sobre todo en el vecino Irak, que se convertiría en el último conato de poder chií tras décadas de hostigamiento étnicoreligioso hacia las minorías del país y que podría abrir otro período guerracivilista.

La Unión Europea enfocó este contexto desde la tibieza, sin condenar las acciones de EE.UU. pero tampoco apoyándolas, y depositando la confianza en la vía diplomática. «Nos sentimos alentados por los progresos comunicados en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que apoyamos plenamente. La UE sigue creyendo que solo se puede alcanzar una solución sostenible a la cuestión nuclear iraní mediante negociaciones, lo que significa diplomacia», dijo Anouar El Anouni, portavoz comunitario, que además añadió: «Como UE, estamos firmemente comprometidos con la paz, la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio, y recuerdo que es fundamental que todas las partes respeten el derecho internacional, actúen con moderación y se abstengan de tomar cualquier medida que pueda conducir a una nueva escalada».

En los mismos términos se pronunció el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que declaró: «Estamos viendo en estos momentos un aumento sin precedentes de las tensiones en la región». Unas tensiones que además coinciden con las maniobras conjuntas entre su país e Irán en el mar de Omán, donde ejercitan a sus respectivas armadas para coordinar la seguridad de las aguas de Oriente Medio.

El tono ruso en este contexto, sin embargo, ha sido relajado a pesar del coste que podría acarrear la caída del ayatolá Alí Jamenéi, que se uniría al derrocado Bachar al Asad y haría que la influencia de Moscú en la región prácticamente se desvaneciera en cuestión de un año.

La Junta de Paz mira «más allá» de Gaza y a la revitalización de la ONU

Redacción / Agencias

El presidente de EE.UU., Donald Trump, marcó este jueves la primera reunión de su Junta de Paz con promesas de llevar los esfuerzos para poner fin a los conflictos a un escenario global que vaya más allá de Gaza y de trabajar con la ONU para «devolverle la salud» al sistema que él mismo ha desacreditado.

Manifestación contra el Panel de Paz de Trump.
Manifestación contra el Panel de Paz de Trump. Jonathan Ernst | REUTERS

«Vamos a hacer de Gaza un lugar muy próspero y seguro. Y también quizá vayamos un paso más adelante. Donde veamos focos de conflicto en el mundo, probablemente podamos ocuparnos de ellos con mucha facilidad, con este grupo extraordinario de personas poderosas y brillantes», dijo Trump al cerrar la cita en el Instituto de la Paz de Washington, que ha rebautizado con su nombre. El mandatario estadounidense utilizó la resolución del conflicto entre Israel y el grupo palestino Hamás en la Franja, rubricado en Egipto el pasado octubre, para consolidar la posición del organismo, al que se han resistido una mayoría de los grandes actores mundiales, que como mucho este jueves asistieron como invitados u observadores.

En sus palabras inaugurales, Trump insistió en que la mayoría de países invitados a unirse al organismo «han aceptado, y los que no lo han hecho, lo harán», al tiempo que anunció que Noruega se había comprometido a organizar un evento de la entidad próximamente.

El mandatario estadounidense anunció que su país aportará unos 10.000 millones de dólares a la iniciativa, que creó inicialmente enfocada en resolver el conflicto en Gaza.

También informó de que Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Catar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Kuwait comprometieron más de 7.000 millones de dólares al paquete de ayuda que la junta prepara para el territorio palestino.

Además, Trump dijo de la ONU que «necesita ayuda». «Tiene un potencial enorme, pero necesita mucha ayuda», y además vaticinó que su junta tendrá tanto éxito que «prácticamente supervisará a las Naciones Unidas y se asegurará de que funcionen bien». En la última Asamblea General de la ONU aseguró que el organismo ya no era relevante en el orden mundial.