Socios de la UE responden a Zelenski que la adhesión de Ucrania en el 2027 es «imposible»

Álex Bustos MOSCÚ / COLPISA

INTERNACIONAL

Zelenski, durante su participación en una cumbre europea el pasado diciembre.
Zelenski, durante su participación en una cumbre europea el pasado diciembre. OLIVIER HOSLET | EFE

Alemania, Luxemburgo y Hungría rechazan un ingreso en el bloque comunitario por la vía rápida después de que el presidente ucraniano planteara esa fecha para la incorporación

30 ene 2026 . Actualizado a las 17:16 h.

Volodímir Zelenski ha recibido un jarro de agua fría por parte de los Veintisiete en su deseo de que Ucrania se integre en la Unión Europea (UE) en breve. El presidente de la antigua república soviética sugirió hace un par de días que la incorporación se produciría en el 2027, una fecha que varios miembros del bloque comunitario ya han tachado de «imposible». Alemania, Luxemburgo y Hungría -el socio europeo más reacio a la entrada de Kiev- han descartado públicamente el plazo dado por el líder ucraniano.

«Una adhesión rápida no es posible», ha respondido este jueves el canciller germano, Friedrich Merz, tras el mensaje lanzado en redes. «Le he dicho repetidamente: no dé ultimátums, no le conviene», avisó el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Xavier Bettel, quien recordó que el proceso implica unos requisitos que «no se pueden aplicar a unos países y a otros no».

El primer ministro magiar, Viktor Orbán, ha sido hasta ahora el principal opositor al ingreso de Kiev en la UE, y este jueves volvió a pronunciarse en contra de su entrada en un corto plazo. «Tres cuartas partes de los europeos rechazan la adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea. Sin embargo, Bruselas sigue adelante, a pesar de todo», criticó. El cálculo proviene de un reciente estudio elaborado por el centro de estadística húngaro Szazadveg, y publicado el pasado miércoles, donde casi la mitad (43 %) de quienes se oponen a la incorporación ucraniana por la vía rápida aboga por el proceso habitual, sin atajos, mientras que el 32 % no quiere que se sume al bloque comunitario de ninguna manera.

Orbán ha sido una de las voces más belicosas contra el apoyo europeo a Ucrania y considera que su adhesión, supondría «importar la guerra». El líder ultraconservador ha rechazado tanto las sanciones a Moscú como los envíos de armamento a Kiev y, de hecho, Hungría es uno de los pocos miembros de la UE que no le manda equipo militar de autodefensa ni deja que terceros países lo hagan a través de sus fronteras. En diciembre del 2022 rechazó asimismo que se le ayudara económicamente.

Aliado del Kremlin

Al Gobierno que lidera Zelenski no le ha sentado nada bien la reacción de Orbán, a quien acusó de ser «una amenaza para su pueblo» y de emplear «una retórica antiucraniana». Su objetivo, criticó, es instrumentalizar la guerra para obtener ventajas políticas de cara a las elecciones húngaras que se celebran la próxima primavera. La aversión de Kiev hacia Budapest se debe principalmente a la afinidad de su primer ministro con el Kremlin, incluso en plena tensión entre Rusia y la UE. La prueba es que el mandatario ultra es de los pocos líderes europeos que se han reunido con Vladimir Putin desde el inicio de la invasión. También en temas internos suelen tener muchos puntos en común, como el rechazo a la comunidad LGTBI.

Un ejemplo de esa sintonía es que Budapest anunció el pasado lunes su intención de anular la prohibición europea de compra de gas natural líquido ruso. El ministro de Exteriores, Péter Szjjártó, apuntó que, «tan pronto se haga oficial la decisión, el Gobierno de Hungría presentará una demanda ante el Tribunal de Justicia de la UE para que se anule la normativa». El país actualmente importa desde Rusia el 85 % del gas que consume y el 65 % del petróleo.