Paraguay: más de lo mismo  tras las elecciones presidenciales

Algo más de cuatro millones de paraguayos tuvieron una cita con las urnas -la séptima en democracia- para elegir Presidente, Vicepresidente, 45 senadores, 80 diputados, 17 gobernadores 17 juntas departamentales y 18 parlamentarios del Mercosur


La Coruña

No hay margen para la sorpresa. Marito Abdo Benítez, el candidato del Partido Colorado, que lleva gobernando el país de forma casi ininterrumpida cerca de 60 años, primero con  la dictadura de Alfredo Stroessner y después legitimado en las urnas, parte como claro favorito. Le sigue,  a más de 20 puntos de distancia, según las últimas encuestas, Pedro Efraín Alegre Sasaín, un liberal respaldado por  el expresidente prochavista, exobispo y padre de familia  Fernando Lugo, que se presenta con las siglas de la Gran Alianza Nacional Renovada (Ganar).

Aquellos electores a los que no les gusten ninguno de los dos finalistas siempre podrán dar su voto a alguna de las otras ocho ofertas que recoge la carta electoral. Van desde Pedro Almada (Partido Frente Amplio) a Juan Bautista Ybañez (Partido Verde Paraguayo), pasando por Ramón Ernesto Benítez (Movimiento Nacional Reserva Patriótica).

Marito, el virtual ganador, es hijo del que fuera  secretario privado y mano derecha del dictador y representa al ala más conservadora de su partido. Se impuso al candidato propuesto por el actual presidente,  Horacio Cortés, un multimillonario, terrateniente, que viene de la industria tabacalera, dueño  de un conglomerado de 25 empresas que van desde la banca a la industria embotelladora, a los medios de comunicación, pasando por los hoteles.

 A Horacio le hubiera gustado seguir en la presidencia, pero la constitución paraguaya impide las reelecciones. El año pasado intentó cambiarla con la presentación por la puerta de atrás de una enmienda que provocó una fuerte reacción popular, con víctimas mortales en unas protestas que incluyeron el incendio del Parlamento. Se tendrá que conformar con el escaño de senador, puesto para el que puede ser el candidato más votado, según las encuestas.

A pesar de ser el representante de los colorados más conservadores, Abdo Benítez  promete reformas radicales de la justicia para reducir la corrupción, un mal endémico del país.«En Paraguay se debe terminar con la impunidad, la corrupción que está destruyendo el futuro de nuestra generación. Se logrará una justicia independiente y no rígida como el acero para los humildes y flexible para el poderoso», dijo recientemente en declaraciones a ABC color.

Su propuesta en materia económica es claramente continuista. El Paraguay viene creciendo ininterrumpidamente al 4,5% desde hace 15 años,  gracias  a los negocios fabulosos de la soja -el sexto productor mundial- y las maquilas para fabricar los productos que consume Brasil con un crecimiento del 50 % anual, cuyo tratamiento fiscal -el 1 %- hace que le resulte más ventajoso para producir al lado de casa que en China.

A ello se suma su condición de  paraíso financiero, refugio de capitales para inversiones de argentinos y brasileños que se sienten seguros en uno de los países más estables de América, sin altibajos de inflación, con impuestos bajísimos y trabajadores baratos sin conflictos. 

Su referente, tanto  en el plano financiero como el inmobiliario y el comercial, es Panamá. 

Este es el principal caldo de cultivo de una clase media pujante que  elección tras elección apoya de forma incondicional al Partido Colorado. Un partido que solo dejó de ostentar el poder durante el accidentado mandato del obispo Fernando Lugo entre los años 2008 y 2012.

Con el programa económico de los conservadores tienen escasas o nulas probabilidades de salir de la pobreza ese 27 % de las paraguayos, la mayoría  de ellos campesinos expulsados por la robotización de las nuevas plantaciones sojeras, que apenas necesitan mano de obra, o la deforestación que provoca la soja. Tampoco va a mejorar el panorama  para los 100.000 indígenas totalmente abandonados por las actuales  políticas públicas. Este pequeño país fronterizo con Bolivia, Brasil y Argentina, los dos grandes del cono sur tampoco dejará de ser el primer productor y principal exportador de Marihuana al mercado americano. Con este panorama, tras el 22 de abril, más de lo mismo.

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