Redacción / La Voz

Convertido en una tormenta tropical, pero siendo todavía un fenómeno meteorológico adverso y muy peligroso, el huracán Nate tocó ayer tierra en el sureste de Estados Unidos, causando numerosos cortes de luz e inundaciones. Unas cien mil personas se han quedado sin energía en los estados de Luisiana y Misisipi. Nate se desplaza hasta Alabama con vientos de 39 kilómetros por hora, con fuertes lluvias. «En la trayectoria pronosticada, el centro del Nate continuará moviéndose tierra adentro a través del extremo sur, el valle de Tennessee y el centro de los Apalaches», pronosticó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en su último boletín. Después de alcanzar tierra con vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora, el ciclón fue disminuyendo su potencia de forma progresiva.

El CNH señaló que en algunas zonas de la costa estadounidense del Golfo de México el nivel del mar permanece alto, pero que en el transcurso de la tarde empezará a descender. Esta era uno de los grandes temores en algunas zonas, sobre todo después de la devastadoras experiencias de otras tormentas, que han provocado enormes inundaciones en zonas habitadas.

Balance de daños

A su paso por Centroamérica, Nate dejó una estela mortal: al menos 16 personas fallecieron en Nicaragua, 10 en Costa Rica, tres en Honduras y dos en El Salvador. En la región, aún se contabilizaban daños, se intentaba ubicar a personas desaparecidas y restablecer contacto con comunidades aisladas tras la caída de puentes y la inundación de caminos. Nate es la última de una serie de tormentas letales que golpeó el Caribe en esta especialmente fuerte temporada de huracanes, que suele durar de junio a noviembre. 

El sureste de Estados Unidos fue duramente azotado en agosto por dos huracanes: Harvey, que provocó más de 70 muertos y considerables daños materiales, e Irma, que tras pasar por las Antillas alcanzó la categoría 5 y provocó 12 muertos en Florida. 

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Otra poderosa tormenta, el huracán María, devastó el Caribe a fines de septiembre, incluyendo a Dominica y Puerto Rico, territorio estadounidense. 

A diferencia del Harvey, que dejó caer cantidades récord de lluvias sobre Texas por una semana, la estela de Nate ha sido rápido. Sin embargo, el gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, había pedido incluso a la población abandonar las zonas de riesgo. Las plataformas petroleras y de gas en el Golfo de México también fueron evacuadas como consecuencia de la llegada del ciclón. 

El recuerdo del 2005

En Nueva Orleans se retiró el toque de queda impuesto en la ciudad después de que Nate fue degradado a tormenta tropical. Los habitantes de Nueva Orleans conservan el fatal recuerdo del huracán Katrina, que en 2005 causó una catástrofe en la ciudad. Gran parte de ella quedó sumergida bajo las aguas a causa del desbordamiento de los diques que la protegen de las aguas del mar y se produjeron centenares de muertos.

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EE.UU. esquiva la ira de «Nate»