May y Corbin aparcan el dolor y van al choque por la torre Grenfell

RITA ÁLVAREZ TUDELA LONDRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

FACUNDO ARRIZABALAGA | EFE

Los familiares de los desaparecidos se desesperan ante la falta de datos oficiales y los bomberos logran reducir las llamas

16 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Los 60 bomberos que trabajaban ayer en la torre Grenfell en Londres consiguieron apagar el fuego, pero no la ira ciudadana que no termina de creerse lo sucedido y demanda respuestas. Sabedora de ello, la primera ministra, Theresa May, ordenó una investigación pública completa sobre lo sucedido que será liderada por jueces, aunque eso no le bastó para frenar las críticas del líder laborista, Jeremy Corbyn, que exigió llegar hasta el fondo del caso para averiguar los motivos del mismo y depurar responsabilidades. Es el primer enfrentamiento directo entre ambos tras las elecciones de hace una semana.

El incendio, considerado por un buen número de medios locales como un icono de la involución social del Reino Unido, causó al menos la muerte de 17 personas. La cifra aumentará. De hecho, el comandante Stuard Cundy, de la Policía Metropolitana, señaló ayer que espera «que (el número de víctimas) no esté en las tres cifras». Familiares y amigos de los desaparecidos criticaron la falta de datos sobre esas personas cuyo paradero se ignora. La cautela policial es similar a la registrada en los atentados de Westminster y Borough Market, donde se tardaron días en confirmar la identidad de los fallecidos.

FACUNDO ARRIZABALAGA | EFE

Treinta personas permanecen en el hospital, quince de ellas en estado crítico. Durante una visita a la zona, May dijo que la gente «merece respuestas» sobre por qué el fuego se propagó tan rápidamente. Allí, los servicios de emergencia le explicaron que las llamas crecieron de forma «rápida, feroz, e inesperada».

Los bomberos fueron avisados en las primeras horas de la madrugada del miércoles, momento en el que se cree que cientos de personas estaban dentro, la mayoría de ellos durmiendo. Los equipos de ayuda rescataron a 65 adultos y niños, pero algunos se quedaron en sus casas, atrapados por el humo y las llamas.

La respuesta ciudadana con donaciones y presentándose como voluntarios fue impresionante. En total, se han recaudado más de 1,65 millones de libras para ayudar a los supervivientes del incendio y las familias que quedaron sin hogar. Por el momento, el ministro de Vivienda, Alok Sharma, dijo que el gobierno está trabajando con las autoridades locales para asegurar que «cada familia sea reubicada en el área local».

La primera víctima mortal identificada fue el refugiado sirio Mohammed Alhajali, de 23 años, que quedó atrapado en el piso 14 y se pasó dos horas al teléfono con un amigo tratando de comunicarse con su familia mientras esperaba a ser rescatado.

Iván Costa, uno de los supervivientes gallegos que se encontraba fuera del edificio en el momento del incendio, aseguró que las llamas «se veían desde cuatro o cinco kilómetros y asustaban». Ayer, aún no se había repuesto del temor a perder a su familia y amigos. Ni él ni su familia. «Ahora solo queremos descansar y olvidar esto», dijo.