El Supremo investiga a Temer por obstruir a la justicia y por organización criminal

Brasil debate la mejor solución legal y política para la salida del presidente

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buenos aires / colpisa

Paralizado por la catarata de denuncias en su contra, el presidente de Brasil, Michel Temer, objeto de una investigación penal por autorizar la compra del silencio de un testigo, se mantenía ayer aferrado al cargo en procura de ganar tiempo y aplazar así un desenlace que se anticipa inevitable. Según el editorial del influyente O Globo, Temer «perdió las condiciones morales, éticas, políticas y administrativas para seguir gobernando». El periódico, que dio a conocer las cintas que delatan al presidente, advirtió que si no renuncia arrastrará al país a una crisis aún más profunda. En este escenario, comienzan las especulaciones sobre cómo encarar la crisis una vez Temer deje el poder. Analistas, legisladores y dirigentes sopesan si es mejor adelantar elecciones o hallar una salida en el Congreso.

En este segundo caso, la convocatoria debería partir del presidente de Parlamento, Rodrigo Maia, que ayer estaba reunido con expertos en técnica legislativa. Si Temer renuncia, Maia debe convocar una Asamblea Legislativa para que designe a un presidente provisional. Ese eventual presidente completaría el mandato hasta las elecciones de 2018. Pero la oposición y las manifestaciones callejeras que hubo las dos últimas noches exigen elecciones directas este mismo año. Al menos así lo pedía hasta ahora el expresidente Lula da Silva, que junto a su sucesora Dilma Rousseff, también fueron mencionados en el escándalo que está arrastrando a Temer.

El Supremo Tribunal Federal, que autorizó la difusión de las revelaciones del empresario de la carne Joesley Batista, del grupo JBS, investiga a Temer, al senador Aecio Neves y al diputado Rodrigo Rocha por corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y organización criminal. La decisión de suspender a los legisladores de sus escaños y de investigar a los tres surgió a raíz del contenido de las cintas y vídeos registrados por Batista en diálogo con los políticos citados. Las conversaciones evidencian la anuencia de Temer ante diversos delitos.

Además, el Supremo autorizó que se conozcan las declaraciones de los empresarios del grupo JBS ante la justicia. Uno de ellos aseguró haber depositado 150 millones de dólares «a su favor» en una cuenta en el extranjero para Lula y Dilma. La expresidenta salió a desmentirlo, pero según el empresario, el intermediario habría sido el exministro de Hacienda Guido Mantega. No obstante, la carga mayor recae ahora sobre Temer. Batista entregó un audio en el que el presidente aprueba que el directivo de JBS pague una mensualidad al expresidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, impulsor del «impeachment» contra Dilma y que está en la cárcel por corrupción. «Temer quería tener controlado a Cunha», dice en su escrito ante el Supremo el fiscal general, Rodrigo Janot. Batista no solo pagaba para silenciar a Cunha. También pagó el equivalente a 800.000 euros a cinco diputados para que votaran contra Dilma, dijo.

Su director de relaciones institucionales, Ricardo Saud, asegura haber pagado antes el equivalente a ocho millones de euros para la designación de Cunha como presidente de la Cámara de Diputados y cuatro millones a Temer. Temer, acusado de recibir sobornos desde 2010, le dijo en marzo a Batista que su hombre de la «más estricta confianza» era el diputado Rocha, con quien le dijo que podía hablar «de todo». Batista se reunió con Rocha días después [hay registro en una cita grabada con apoyo de la Policía Federal] y le entregó una valija con dinero por las gestiones que el diputado realizaba a su favor en distintos organismos. El empresario ofreció además el 5% de sus ganancias para el presidente en uno de los negocios conseguidos con la intermediación de Rocha.

Nuevos datos revelan que el mandatario recibió sobornos desde

el año 2010

El grupo cárnico JBS depositó 150 millones de dólares en una cuenta para Lula y Rousseff

El mayor socio del Gobierno también se hunde en el lodazal

No obstante estas revelaciones, que son apenas la punta del iceberg, Temer asegura que no renunciará. Su estrategia es la de ganar tiempo. En principio, envió las cintas a un perito para que analice si fueron manipulados. El jefe de la Casa Civil, Eliseu Padilha, admitió que «sería mejor que los registros no existieran» pero aseguró que «la tempestad cesó».

Los mercados abrieron ayer con un alza de 2,8%, mejor que en la víspera, cuando se desplomaron un 10% y hubo que interrumpir las operaciones durante media hora. Sin embargo, el Gobierno tiene pendientes la aprobación de una reforma laboral y una provisional que considera claves para sentar las bases de la reactivación económica y ya hay aliados en el Congreso que anunciaron su distanciamiento del oficialismo. El PSDB, principal socio del Gobierno, mantuvo a sus cuatro ministros, aunque sus líderes creen que la mejor salida sería la renuncia de Temer. La agrupación también sufrió un duro golpe por las revelaciones contra Neves, que fue candidato presidencial de ese partido y era, hasta el jueves, presidente del PSDB nacional. Ahora, el senador es investigado por las delaciones de Batista, quien asegura haberle pagado 16 millones de euros para su campaña en 2014.

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