Bruselas / Corresponsal

El impacto del referendo británico ha sido tremendo, pero las profecías más apocalípticas de los expertos no se han confirmado. Estas son las primeras consecuencias reales que ha tenido el brexit en la primera semana.

 ¿Se consumó el «fin de la civilización occidental»?

Los peores augurios lanzados por el presidente del Consejo, Donald Tusk, no se han cumplido para tranquilidad de todos los europeos. Al menos por el momento. «La situación no es tan severa como lo fue el resultado del colapso de Lehman Brothers», asegura el think tank Bruegel. 

¿Qué impacto económico ha tenido el no?

Las sacudidas han sido brutales. En los cuatro días posteriores al referendo la libra cayó un 11 % respecto al dólar y un 8 % respecto al euro, unos registros que no se daban desde 1985. Las bolsas europeas abrieron el día 24 de junio con enormes pérdidas, arrastradas por la City, que se dejaba un 8 %. Sin embargo, el colapso financiero no se consumó. ¿Por qué? «Un factor importante es que las promesas hechas durante el referendo se están rompiendo», aseguran los expertos. Los mercados dan por hecho que el Reino Unido seguirá teniendo acceso al mercado interior de la UE. Londres no quita los ojos de las grandes compañías radicadas en la City. Unas empiezan a migrar al continente y otras sopesan solicitar un pasaporte empresarial para seguir operando en la UE en caso de que se cierren las puertas del mercado interior. La aerolínea EasyJet ya ha demandado el certificado en otro país de la Unión, el fondo de Inversiones Fidelity se llevará a 100 empleados de Londres a Dublín y Vodafone podría trasladar su centro de operaciones si las negociaciones con la UE concluyen con portazo. El éxodo empresarial puede beneficiar a plazas como París y Fráncfort. También a Madrid, que aspira a albergar sedes de organismos europeos. 

¿Qué escenario político y social deja el «brexit»?

El Reino Unido se ha roto. El partido conservador está descabezado tras la renuncia de David Cameron y el laborismo se desmiembra por la campaña timorata y contradictoria de su líder. A ello se suma la brecha generacional abierta como resultado del referendo. Las nuevas generaciones apostaron masivamente por el sí y acusan a sus mayores de condenarles a un futuro mediocre. Los ataques xenófobos se han multiplicado aupados por el triunfo euroescéptico y los discursos racistas del UKIP. El no a la UE también ha hecho estallar una tormenta constitucional que amenaza la unidad del Reino Unido. Escocia e Irlanda del Norte apoyaron sin fisuras la permanencia. Ahora buscan fórmulas para seguir dentro de Europa. No se descarta un nuevo referendo de independencia escocés. 

¿Qué depara este verano?

Incertidumbre. «La volatilidad en los mercados continuará los próximos meses hasta que los términos de la nueva relación del Reino Unido con la UE se establezcan», asegura el director de Bruegel, Guntram Wolff. Los movimientos vendrán por el flanco bancario. El Banco de Inglaterra prepara un paquete de estímulos para las próximas semanas. «Pondremos en marcha cualquier medida para apoyar el crecimiento», anunció su gobernador, Mark Carney, quien tiene previsto un recorte de tipos de interés. El BCE podría acelerar, como hizo estos días, el ritmo de compra de deuda.

 ¿Están negociando Bruselas y Londres?

«Si no hay notificación no hay negociación». El presidente de la Comisión, Juncker, ha prohibido a sus comisarios hablar con la contraparte británica. Los meses de julio, agosto y septiembre serán políticamente estériles en lo que se refiere al brexit. La UE esperará a que el nuevo Gobierno británico apriete el botón para arrancar el baile. Sí se intensificarán los contactos políticos de cara a la cumbre del 16 de septiembre en Bratislava. A la cita no acudirá el Reino Unido. Los 27 están embarcados en otro proceso paralelo para el que no cuentan con los británicos: Sacar del coma al proyecto europeo. 

¿Lo peor está por venir?

Sí. El verdadero terremoto llegará cuando Londres active la cláusula de salida de la UE porque significará que el proceso es irreversible. Si Londres consigue  mantener su acceso al mercado interno, se podrá amortiguar el daño. De lo contrario, la estampida será antológica. Ningún acuerdo mejorará su posición actual.

Bruselas tampoco quiere dar marcha atrás

«Out is out» (fuera es fuera), insiste la Unión Europea, reacia a dar marcha atrás. Los 27 socios que aguantan dentro insisten en que el resultado de las urnas deberá respetarse. Bruselas se niega a respaldar cualquier campaña a favor o en contra de un eventual contrarreferendo, demandado por casi cuatro millones de ciudadanos del Reino Unido. «No nos corresponde interferir en cuestiones nacionales», aseguró el portavoz comunitario, Margaritis Schinas. La pelota está en el tejado del próximo Gobierno británico. El proceso de salida también podría alargarse tanto como Londres desee. No importa cuánta prisa tenga la UE por despejar la incertidumbre. Si Reino Unido no activa el artículo 50 de los Tratados, seguirá siendo un miembro de pleno derecho de la UE. El director del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), Klaus Regling, ha asegurado que «pueden pasar muchas cosas» durante el largo proceso que queda por delante e instó a esperar hasta que «el brexit se produzca de forma efectiva». Hasta entonces, todo puede pasar. 

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

UE y Reino Unido esquivan el peor escenario