Los electores confiesan de forma mayoritaria, a pie de calle, su deseo de seguir en la UE
24 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Esta votación es extremadamente importante para el futuro de mis hijas», cuenta Kelly. Acaba de ir con ellas de la mano a depositar su voto en una iglesia en las inmediaciones de Portobello porque quiere inculcarles desde pequeñas la importancia de seguir en la UE. Lynch está convencida de que Londres dirá sí a seguir en el bloque común, pero tiene dudas de lo que ocurrirá en otras zonas del país en las que el desempleo es más alto y se culpa de ello a la inmigración. Está bien informada y por tanto preocupada: cree que, de imponerse el brexit, la independencia de Escocia sería inevitable y la de Gales no tardaría en ponerse sobre la mesa.
Margaret y su marido acuden al mismo colegio electoral. Son irlandeses pero llevan más de seis décadas en Reino Unido. «Si gana la salida todo se romperá, volverán las fronteras con Irlanda y con el resto de Europa», se lamenta ella. Conor, un londinense de 28 años, acude a las urnas con miedo al riesgo económico que traería el divorcio con la UE. «Todos pagaremos las consecuencias y no tendremos a quién pedir ayuda», afirma. En su opinión, el bloque común hizo cosas grandes entre las que cita la solidaridad entre países vecinos.
A los pocos minutos llega Natasha, nacida en Reino Unido pero de origen serbio. Es una europea convencida y no se imagina un futuro con fronteras y sin libertad de movimientos. Licenciada en Estudios Europeos, hizo un Erasmus, habla italiano, francés e inglés. «Este en un tema muy sensible para mí. Me encanta la variedad de culturas europeas y me he enriquecido con ellas. No quiero que tengamos más influencia estadounidense. Me gustan los valores europeos», explica.
Al otro lado de la ciudad, en el Centro Metodista en Westminster, el mismo donde votó Cameron a primera hora, hay varios euroescépticos. «Este país no tiene ningún poder, necesitamos recuperarlo», cuenta Martin. Entre sus argumentos menciona que la UE es antidemocrática y que que es cuestión de tiempo que termine rompiéndose. Una opinión que no comparte Mark, nacido en Kent y partidario de que Londres siga haciendo cosas dentro de la UE. «No había necesidad de convocar este referendo y provocar esta división. Ya elegimos a nuestros representantes de forma democrática en las pasadas elecciones», argumenta.
Otros ciudadanos siguen indecisos y aprovechan su hora de comer para intentar meditar el sentido de su decisión. «Votaré seguro cuando salga de trabajar, pero la campaña me ha parecido ridícula: hubo demasiadas mentiras en ambos lados», afirma Sanira. A su lado está Kate, de 35 años y profesora. «Quiero seguir viviendo en paz, que los jóvenes puedan moverse y tengan opciones para trabajar en cualquier rincón de la UE», defiende en un perfecto español.
Al otro lado del Támesis, en Lambeth, una de las zonas de Londres que las encuestas predicen que tendrá más partidarios de seguir en la UE. Ahí votó Michelle, que trabaja en una consultoría de la zona y cree que en caso de brexit habrá una fuga de empresas y capitales. «Londres es global, tiene trabajadores de todo el mundo, es una celebración de la diversidad. No quiero que cambie».