Rousseff denuncia un golpe de Estado para apartarla del poder

La presidenta asegura que Brasil «tiene una veta golpista dormida» y recuerda que históricamente el «'impeachment' fue un instrumento utilizado contra presidentes electos»


BUENOS AIRES / COLPISA

En un nuevo esfuerzo por evitar el impeachment, Dilma Rousseff advirtió ayer que su salida «no va a traer estabilidad política al país, porque rompe con la democracia». En una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, la presidenta de Brasil se manifestó víctima de «un golpe, un proceso basado en una injusticia, un fraude sin base legal». Para la mandataria, Brasil «tiene una veta golpista dormida» y recordó que históricamente «el impeachment fue un instrumento utilizado contra presidentes electos».

Dilma recordó ante los corresponsales que su Gobierno sufrió las consecuencias de la caída de los precios de las materias primas y la crisis de los países desarrollados y admitió que eso repercutió en la pérdida de 2,6 millones de empleos, pero se negó a asumir la responsabilidad por todos esos flagelos. «Si el argumento de la crisis económica bastara para sacar a un presidente, ninguno podría sobrevivir en los países desarrollados», resaltó.

La mandataria cree que la crisis política sobrevino porque su reelección fue por «un margen estrecho» y que entonces la oposición se volvió «reactiva». Pidió un recuento de votos, una auditoría de las urnas y otras medidas hasta desembocar en la petición de impeachment. Dilma aclaró que ella no tiene «ningún proceso por corrupción en su contra». Al ser consultada sobre cómo es posible que no percibiese irregularidades en su entorno, dijo que la corrupción existió siempre, pero que antes quedaba «bajo la alfombra». En cambio, su Gobierno y el de Lula, dijo, promovieron leyes de transparencia.

Finalmente sostuvo que el impeachment tiene un «pecado original» y recordó que Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, acusado de corrupción, acogió la solicitud por «venganza».

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva se reunió con dirigentes del Partido de los Trabajadores y con líderes sociales y sindicales. Según la información que trascendió, Lula es escéptico sobre las posibilidades de que el Senado pueda frenar el impeachment.

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